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Estrella Occidental

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Enviamos médicos y no soldados

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Enviamos médicos y no soldados

23 Enero 2010 Haga un comentario

En la Reflexión del 14 de enero, dos días después de la catástrofe de Haití que destruyó ese hermano y vecino país, escribí: “Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 127 de las 137 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo de médicos nuestros que viajaron ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que  desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.”

“La situación es difícil -nos comunicó la jefa de la Brigada Médica Cubana- pero hemos comenzado ya a salvar vidas.”

 Hora tras hora, de día y de noche, en las pocas instalaciones que quedaron en pie, en casas de campaña o en parques y lugares abiertos, por temor de la población a nuevos temblores, los profesionales cubanos de la salud comenzaron a laborar sin descanso.

La situación era más grave que lo imaginado inicialmente. Decenas de miles de heridos clamaban por auxilio en las calles de Puerto Príncipe, y un número incalculable de personas yacían, vivas o muertas, bajo las ruinas de barro o adobe con que habían sido construidas las viviendas de la inmensa mayoría de la población. Edificios, incluso más sólidos, se derrumbaron. Fue necesario además localizar, en medio de los barrios destruidos, a los médicos haitianos graduados de la ELAM, muchos de los cuales fueron afectados directa o indirectamente por la tragedia.

Funcionarios de Naciones Unidas quedaron atrapados en varios de sus albergues y se perdieron decenas de vidas, incluidos varios de los jefes de la MINUSTAH, una fuerza de Naciones Unidas, y se desconocía el destino de cientos de otros miembros de su personal.

El Palacio Presidencial de Haití se derrumbó. Muchas instalaciones públicas, incluso varias de carácter hospitalario, quedaron en ruinas.

La catástrofe conmovió al mundo, que pudo presenciar lo que estaba ocurriendo a través de las imágenes de los principales canales internacionales de televisión. De todas partes, los gobiernos anunciaron el envío de expertos en rescate, alimentos, medicinas, equipos y otros recursos.

De conformidad con la posición pública formulada por Cuba, personal médico de otras nacionalidades, como españoles, mexicanos, colombianos y de otros países, laboró arduamente junto a nuestros médicos en instalaciones que habíamos improvisado. Organizaciones como la OPS y países amigos como Venezuela y de otras naciones suministraron medicamentos y variados recursos. Una ausencia total de protagonismo y chovinismo caracterizó la conducta intachable de los profesionales cubanos y sus dirigentes.

Cuba, al igual que lo ha hecho en situaciones similares, como cuando el Huracán Katrina causó grandes estragos en la ciudad de Nueva Orleáns y puso en peligro la vida de miles de norteamericanos, ofreció el envío de una brigada médica completa para cooperar con el pueblo de Estados Unidos, un país que, como se conoce, posee inmensos recursos, pero lo que se necesitaba en ese instante eran médicos entrenados y equipados para salvar vidas. Por su ubicación geográfica, más de mil médicos de la Brigada “Henry Reeve” estaban organizados y listos con los medicamentos y equipos pertinentes para partir a cualquier hora del día o de la noche hacia esa ciudad norteamericana. Por nuestra mente no pasó siquiera la idea de que el Presidente de esa nación rechazara la oferta y permitiera que un número de norteamericanos que podían salvarse perdieran la vida. El error de ese Gobierno tal vez consistió en su incapacidad para comprender que el pueblo de Cuba no ve en el pueblo norteamericano un enemigo, ni como culpable de las agresiones que ha sufrido nuestra Patria.

Tampoco aquel Gobierno fue capaz de comprender que nuestro país no necesita mendigar favores o perdones de quienes durante medio siglo han tratado inútilmente de ponernos de rodillas.

Nuestro país, igualmente en el caso de Haití, accedió de inmediato a las solicitudes de sobrevuelo en la región oriental de Cuba y a otras facilidades que requerían las autoridades de Estados Unidos para prestar asistencia lo más rápidamente posible a los ciudadanos norteamericanos y haitianos afectados por el terremoto.

Estas normas han caracterizado la conducta ética de nuestro pueblo que, unido a su ecuanimidad y firmeza, han sido los rasgos permanentes de nuestra política exterior. Eso lo conocen bien cuantos han sido adversarios nuestros en la esfera internacional.

Cuba defenderá firmemente el criterio de que la tragedia que ha tenido lugar en Haití, la nación más pobre del hemisferio occidental, constituye un reto a los países más ricos y poderosos de la comunidad internacional.

Haití es un producto neto del sistema colonial, capitalista imperialista impuesto al mundo. Tanto la esclavitud en Haití como su ulterior pobreza fueron impuestas desde el exterior. El terrible sismo se produce después de la Cumbre de Copenhague, donde fueron pisoteados los derechos más elementales de 192 Estados que forman parte de la Organización de Naciones Unidas.

Tras la tragedia, se ha desatado en Haití una competencia por la adopción precipitada e ilegal de niños y niñas, que obligó a que la UNICEF tomara medidas preventivas contra el desarraigo de muchos niños, que despojaría a familiares allegados de tales derechos.

El número de víctimas mortales sobrepasa ya las cien mil personas. Una elevada cifra de ciudadanos ha perdido brazos o piernas, o ha sufrido fracturas que requieren rehabilitación para el trabajo o el desenvolvimiento de sus vidas.

El 80% del país debe ser reconstruido y crear una economía suficientemente desarrollada para satisfacer las necesidades en la medida de sus capacidades productivas. La reconstrucción de Europa o Japón, a partir de la capacidad productiva y el nivel técnico de la población, era una tarea relativamente sencilla en comparación con el esfuerzo a realizar en Haití. Allí, como en gran parte de África y en otras áreas del Tercer Mundo, es indispensable crear las condiciones para un desarrollo sostenible. En solo 40 años la humanidad tendrá más de  9 mil millones de habitantes, y enfrenta el reto de un cambio climático que los científicos aceptan como una realidad inevitable.

En medio de la tragedia haitiana, sin que nadie sepa cómo y por qué, miles de soldados de las unidades de infantería de marina de Estados Unidos, tropas aerotransportadas de la 82 División y otras fuerzas militares han ocupado el territorio de Haití. Peor aún, ni la Organización de Naciones Unidas, ni el Gobierno de Estados Unidos han ofrecido una explicación a la opinión pública mundial de estos movimientos de fuerzas.

Varios Gobiernos se quejan de que sus medios aéreos no han podido aterrizar y transportar los recursos humanos y técnicos enviados a Haití.

Diversos países anuncian, por su parte, el envío adicional de soldados y equipos militares. Tales hechos, desde mi punto de vista, contribuirían a caotizar y complicar la cooperación internacional, ya de por sí compleja.  Es necesario discutir seriamente el tema y asignar a la Organización de Naciones Unidas el papel rector que le corresponde en este delicado asunto.

Nuestro país cumple una tarea estrictamente humanitaria. En la medida de sus posibilidades contribuirá con los recursos humanos y materiales que estén a su alcance. La voluntad de nuestro pueblo, orgulloso de sus médicos y cooperantes en actividades vitales, es grande y estará a la altura de las circunstancias.

Cualquier cooperación importante que se ofrezca a nuestro país no será rechazada, pero su aceptación estará subordinada por entero a la importancia y trascendencia de la ayuda que se requiera de los recursos humanos de nuestra Patria.

Es justo consignar que, hasta este instante, nuestros modestos medios aéreos y los importantes recursos humanos que Cuba ha puesto a la disposición del pueblo haitiano no han tenido dificultad alguna en llegar a su destino.

¡Enviamos médicos y no soldados!

 

Fidel Castro Ruz

Enero 23 de 2010

5 y 30 p.m.

23 Ene 2010
El joven, llamado Exantus Wismond, fue localizado a primera hora de la mañana de este sábado por un grupo de saqueadores de los que abundan por la zona del llamado “Centre Ville”, y estos avisaron a un periodista griego, quien pasó la voz a un equipo de bomberos de su país. Según los socorristas franceses, el joven se encuentra bien, atrapado en una cavidad formada por los bloques desgajados de hormigón, y no se ha quejado de tener nada roto ni de dolores.

Premiado CUBADEBATE

Cubadebate, el sitio de Círculo de Periodistas contra el Terrorismo, de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), recibió este sábado el premio anual a la mejor publicación digital de la Isla. Tubal Páez, presidente del gremio de periodistas, reconoció el excelente desempeño en la web de la publicación que se ha convertido en el sitio informativo en la Internet cubana más visitado dentro y fuera de la Isla, y se destaca por “su integralidad, agilidad y cooperación con otros medios”.

Cuba llama a cooperación con Haití y respetar principios

Esa postura fue expresada este viernes ante la Asamblea General de Naciones Unidas por el representante permanente de Cuba ante la ONU, Pedro Núñez Mosquera, durante una sesión dedicada a la tragedia que vive Haití tras el terremoto del pasado 12 de enero

Consolación, el primero de los cuatro grandes tabacaleros

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El municipio de Consolación del Sur se convirtió en el primero de los cuatro grandes integrantes del macizo tabacalero, que cumple su compromiso de siembra en la actual campaña.

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Haití puede sufrir más réplicas en las próximas semanas

21 Enero 2010 Haga un comentario

terremoto-haiti1Haití puede sufrir más réplicas en las próximas semanas y aunque el patrón normal sugiere que serán más débiles y menos frecuentes, otro remezón tan fuerte como el del miércoles es sin duda posible, aseguraron el miércoles los científicos.

El país ha sufrido más de 40 replicas desde el terremoto del 12 de enero. El temblor del miércoles fue el más fuerte desde entonces, con una magnitud de 6,1.

Bruce Pressgrave, geofísico del Instituto Geológico de Estados Unidos, dijo que las réplicas son señales de que la tierra se ajusta a “la nueva realidad de las capas de roca”.

Eric Calais, de la universidad Purdue, quien ha estudiado el potencial de terremotos en la región, dijo que las réplicas podrían continuar durante varias semanas y que otro temblor tan fuerte como el del miércoles no sería sorprendente.

“Serán menos y menos frecuentes, pero los (sismos) grandes aún pueden ocurrir”, dijo. Así que los edificios aún están en riesgo, especialmente aquellos que ya han quedado debilitados, dijo.

Julie Dutton, una geofísica del mismo instituto, dijo también que más réplicas son probables y que otro temblor de magnitud 6,1 es definitivamente posible.

Vemos con más frecuencia que los terremotos se reducen en tamaño, pero existe definitivamente el potencial de tener uno más potente“, señaló.

Paul Mann, de la Universidad de Texas, dijo que es difícil pronosticar otro terremoto en el futuro, ya que “estamos lidiando con un sistema natural muy complejo”.

Calais también explicó que la zona donde se generó el terremoto de la semana pasada se extiende al país vecino, la República Dominicana. “Nos preocupa” que el temblor de Haití haya aumentado las posibilidades de un temblor en ese país, dijo. Ambos países comparten la isla de La Española.

Los científicos, sin embargo, no saben lo suficiente como para hacer predicciones.

“Hay mucha incertidumbre”, dijo Calais. “En este momento estamos trabajado muy duro para entender el terremoto de la semana pasada, y a partir de ahí, quizás podamos entender que ocurrirá después”.

Mann dijo que el desastre de Haití no debería aumentar el riesgo de terremotos por toda la región caribeña.

La zona es de actividad sísmica, dijo, y la gente que sienta un temblor no debería dar por sentado que se trata de una réplica al de la semana pasada en Haití.

Mann señaló que los habitantes de Trinidad, Venezuela, Colombia o América Central no deberían temer “que el terremoto de Haití active una réplica en sus propios países”.

CARACAS, LIMA Y QUITO LAS CIUDADES MÁS VULNERABLES

Los marines desalojan a los periodistas del Aeropuerto Internacional de Puerto Príncipe

20 Enero 2010 2 Comentarios

camarografoPeriodistas fuera. EEUU ha ordenado la expulsión, supuestamente a instancias del Gobierno haitiano, de los enviados especiales a Haití acampados tanto en el aeropuerto de Puerto Príncipe como a los alojados en la sede de la misión de la ONU en el país caribeño.

El organismo encargado de informar del desalojo a los periodistas españolas ha sido la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

El enviado especial de Punto Radio, de España, Miguel Ondarreta, acaba de recibir, junto a muchos otros informadores de todo el mundo, la orden de los marines de EE.UU. de abandonar las instalaciones del aeropuerto de Puerto Príncipe, que los periodistas habían tomado como base de operaciones para realizar su trabajo.

Según ha informado Ondarreta en directo en el programa «De Costa a Costa», de Punto Radio, y reseña el diario ABC, los militares norteamericanos les han dado dos horas para abandonar el lugar.

El secretario de Estado español para Iberoamérica, Juan Pablo de la Iglesia, asegura que el hecho le parece “muy grave” y apoya las protestas del colectivo de periodistas teniendo en cuenta que se quedan sin alojamiento posible.

De la Iglesia se reunirá mañana de manera urgente con el presidente de Haití, René Preval, para que considere la decisión y se evite el desalojo.