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Fidel y Colombianos por la Paz se reúnen en La Habana

Una representación de Colombianos y Colombianas por la Paz, encabezados por la senadora Piedad Córdoba fue recibida por Fidel en la mañana de este domingo en La Habana, dando cumplimiento al compromiso hecho cuando la legisladora se encontró hace unos días con el líder de la Revolución para evaluar la contribución que luchadores por la paz como ella, podrían hacer para evitar una conflagración que hoy se vislumbra como una amenaza mundial de consecuencias imprevisibles.
Esta vez acompañaron a la senadora, otros cinco defensores de derechos humanos: el Padre jesuita Javier Giraldo, Carlos A Ruiz, Danilo Rueda, Hernando Gómez, psicólogo y profesor Universitario y el cineasta Lisandro Duque. Tras un intercambio inicial de impresiones sobre la situación en la región y en el mundo, Fidel insistió en su esperanza de que un hombre como Obama, en cuyos orígenes se mezclan negros y blancos, cristianos y musulmanes -características que lo acercan mucho a la sensibilidad de la legisladora colombiana- pueda escuchar las voces de quienes de tanto sufrir la guerra, viven empeñados en conseguir la paz y podrían disuadirlo de apretar el gatillo.
Fidel les comentó a los visitantes que el pasado 13, día de su cumpleaños, lo pasó con viejos compañeros de lucha y a ellos también les pregunto si no tenían esperanzas de que se pueda conseguir detener la guerra que podría desatarse una vez vencido el plazo dado por la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “Muy mal estaríamos si no albergáramos la esperanza de que la humanidad no vaya a la guerra” comentó, persistiendo en su convicción de que siempre es posible movilizar a las personas si son conscientes de que sus acciones por la paz entrañan la posibilidad de salvarse ellos y salvarnos todos.
La senadora Piedad Córdoba recordó a sus acompañantes sus impresiones del primer encuentro con el Comandante en días pasados: “Fidel es capaz de mirar en Obama a un ser humano que sintetiza en si mismo una cantidad de cosas que se dan como por azar: por nacer de quienes nace, por venir de donde viene y por lo que representa ese origen dentro de las religiosidades. Entonces su pedido es como una apelación a esa cantidad de cosas que sensibilizan a ese ser humano para impedir la guerra.”
A la salida del encuentro, que duró cerca de dos horas y en el que Fidel obsequió a los visitantes, autografiados, ejemplares de su libro “La victoria estratégica”, Piedad comentó emocionada: “Esta es como una segunda oportunidad que nos dan a nosotros la vida y la historia. Y que este Fidel vivo, es como que el Dios creador de todo nos hubiera dicho: bueno, ahí se los dejo, tienen esa oportunidad. Como el ha dicho tantas veces, si no nos unimos, perdemos y por la fuerza no se ganan las guerras. Es el tiempo de la razón y de la política y a mi personalmente me provoca que la vida nos esta dando ese regalo.”
Fotos: Estudios Revolución



La senadora Piedad Córdoba obsequia a Fidel el libro "En busca de Bolívar", del reconocido escritor colombiano William Ospina, que acaba de salir de imprenta
Tomado de : CUBADEBATE
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Fidel en la Asamblea Nacional: Seamos realistas, enfrentemos los nuevos problemas con ideas nuevas (+ Fotos y Videos)
Fotos: Roberto Chile
Vestido de guerrillero, de completo uniforme verdeolivo, Fidel leyó su “Mensaje a la Asamblea Nacional“. Lo hizo desde un podio pequeño, entre las dos alas de asientos que ocupan los miembros del Consejo de Estado, con su Presidente, Raúl Castro, en su puesto habitual. Más de 600 personas, entre diputados, periodistas e invitados, asistieron a esta sesión extraordinaria del Parlamento y son testigos de un hecho excepcional: el Comandante en Jefe se dirigió desde allí al Presidente Barack Obama, el único que puede evitar una confrontación nuclear de consecuencias devastadoras para la humanidad.
“Se están dando las condiciones para una guerra de dimensiones desproporcionadas contra Irán”. Las palabras sonaron tan fuertes como dramáticas las circunstancias que han llevado al líder de la Revolución a emplear días de estudio y reflexiones, siguiendo con lupa las noticias que van llegando del Golfo Pérsico y la península coreana.
Un hombre tendrá que tomar la decisión en solitario para el inicio de esta guerra: el presidente de Estados Unidos, dijo Fidel. “Con seguridad, por sus múltiples ocupaciones, no se ha dado cuenta todavía (del riesgo de una guerra nuclear). Pero sus asesores sí empiezan a comprenderlo”.
En el mismo instante que diera la orden, Obama “estaría ordenando la muerte instantánea no solo de cientos de millones de personas, entre ellas un incalculable número de habitantes de su propia patria, sino también de los tripulantes de todos los navíos de la flota de EEUU en los mares en torno a Irán. Simultáneamente, la conflagración estallaría en el Cercano y el Lejano Oriente y en toda Eurasia”.
Fidel expresó la convicción de que Obama es un Presidente con valores que pueden ser decisivos en la salvación del planeta. “Quiso el azar que en este instante preciso, el presidente de Estados Unidos sea un descendiente de africano y de blanco, de mahometano y cristiano. No dará (la orden) si se logra que tome conciencia de ello. Es lo que estamos haciendo aquí… Estamos haciendo una contribución a ese esfuerzo disuasivo”.
Y Fidel llegó hasta el Parlamento -lo dijo en el Mensaje-, porque está dispuesto “a rendir cuentas por estas palabras”.
OBAMA NO DA LA ORDEN SI LO PERSUADIMOS
El Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón abrió la sesión a las preguntas de los diputados, apelando a la brevedad y agradeciendo, en nombre de todos, la presencia de Fidel. Para ajustarse él mismo a su solicitud, Alarcón solo retoma una frase del mensaje de Gerardo Hernández, uno de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos que esta semana logró salir de la celda de castigo en la prisión de Victorville, California, un éxito de los movimientos de solidaridad: “Gracias, Comandante, por la alegría de escucharlo y verlo tan grande como siempre”.
La diputada Pura Avilés hizo la primera pregunta: ¿será capaz Barack Obama de dar la orden que inicie una guerra nuclear? “No -respondió Fidel-, si lo persuadimos.” Otro parlamentario, Pablo Odén Marichal reflexionó sobre la trascendencia evitar las guerras y para vencer las guerras -añadió-, solo es posible con las prácticas de la paz.
Fidel terció entonces para enfatizar sobre la importancia de dar la batalla mediática y política a nivel mundial. Obama “no daría la orden de ataque, si lo persuadimos, y en ese esfuerzo estamos muchos. Estamos haciendo una contribución a ese esfuerzo persuasivo”, reitera.
Por ejemplo, la Televisión Cubana estaba transmitiendo en vivo la sesión de la Asamblea por Cubavisión Internacional, además de los canales nacionales , y han sido invitados algunos de los más destacados periodistas de la televisión venezolana: Walter Martínez, Mario Silva, Vanessa Davis y el presidente de Telesur, Andrés Izarra. La primera media hora se transmitía en directo por CNN. “Las principales cadenas del mundo occidental, las que nos interesan que escuchen esto, están transmitiendo. Yo diría que cada hora, si se fuera a pagar como publicidad, ascendería por lo menos el costo mínimo a 100 millones de dólares”.
El Presidente Obama es hijo de dos civilizaciones. ¿Estaremos necesitando un diálogo de civilizaciones para impedir esta guerra?, preguntó Kenia Serrano. Fidel respondió con franqueza: “Disponemos de poco tiempo para los diálogos”.
Esto se logra si el mundo se mueve, y tenemos que hacer que el mundo se mueva. Le correspondió a Cuba intentar que este planeta se dirija a otra dirección que no sea la catástrofe nuclear. Fidel consideró que no es un mérito hacerlo, que lo importante es no quedarse callados frente a la posibilidad de que caigan esas bombas: “tenemos que actuar, y es lo que estamos haciendo”.
El dialogo de civilizaciones es una maravilla, enfatizó, pero no hay tiempo. No podemos esperar. “Si acaso un diálogo de muy pocas semanas, y claro, no es a tiros como se van a resolver estos problemas, pero espero que los hombres más capaces, serenos e inteligentes, den los primeros pasos… ¿Que va a pasar? Es el fin del imperio. Y ya las guerras no son los instrumentos para sostener imperios.”
Aseguró no tener la menor duda de que China está trabajando en esta dirección, porque está consciente de la situación, así como también los rusos, quienes están sufriendo un verdadero desastre en este momento debido al cambio climático, con un calor de 40 grados. “Lo veo, lo percibo, lo palpo y lo sé, además. Hablo de dos grandes potencias”, confirmó.
El Comandante en Jefe reconoció que los Estados Unidos han tenido diversos tipos de presidentes, y “Obama no es (Richard) Nixon, que era un cínico; ni (Ronald) Reagan, que era un ignorante. (James) Carter era un hombre decente y Franklin Roosevelt no hubiera tirado las dos bombas atómicas sobre Japón. Lo hizo (Harry) Truman cuando no hacía falta, pues los japoneses ya estaban derrotados”.
Fidel reveló que el poder que tienen las armas nucleares ahora, comparado con la capacidad destructiva de aquellas bombas, es muy superior. Son 450 000 veces más potentes. “¿Puede parecer poco?”, preguntó.
TRATEMOS DE VER LOS PROBLEMAS REALES
Yolanda Gómez pidió al líder de la Revolución un comentario sobre la situación de América Latina en medio de esta crisis. Fidel hizo un recuento de los antecedentes de este conflicto. Inicialmente vio con claridad que “la guerra se iba desatar, y partiendo de ese hecho ineludible, trataba de imaginarme quienes podrían librarse de la destrucción total inmediata”.
América Latina y el Caribe, del Río Bravo a la Patagonia, ni tiene armas ni amenaza a nadie. “Las Malvinas a lo mejor se ‘ganan’ una bomba, pero América Latina y una parte de África no tienen por qué… Allá donde está nuestra brigada médica, en Timor Leste, donde están los médicos cubanos, pienso que allí no caigan.”
Se discute todavía el efecto de la radioactividad, pero no hay dudas, aseguró, “que si hay guerra nuclear, regresaremos a la prehistoria”.
Se sabe que los Estados Unidos hicieron numerosas pruebas nucleares en el desierto de Nevada y produjo daños, pero no parecieron ser tan destructivas. “Recuerdo cuando Krushov hizo estallar una bomba de 20 megatones, y eso estuvo en el aire, hubo reactividad”, señaló también.
Cuando Fidel conversó con los especialistas del Centro de Investigaciones sobre la Economía Mundial (CIEM), “estaba en esa posición, viendo qué se podía hacer frente a esta situación tan difícil…” Les propuso un trabajo de “ciencia-ficción” a fin de que meditaran y analizaran durante cuatro horas diarias “sobre estos delicados asuntos”.
El propósito era responder a la pregunta de qué deben hacer los países de Nuestra América en caso de un desastre nuclear. “Y después seguí pensando y pensando: llegué a esta conclusión de la cual no tengo la más remota duda.”
Hoy no es esa la situación de hace aproximadamente un mes, cuando se reunió con los economistas. “El objetivo es más alto. Si hay guerra nuclear, pueden pasar a la prehistoria muchos de los conocimientos que hoy existen”, y más adelante añadió: “Seamos realistas frente al problema y no tratemos de enfocarlo con viejas ideas. Tratemos de ver los peligros reales, y pensar en enfoques nuevos del problema.”
TRES PREGUNTAS CRUCIALES
Fidel propuso concretar el análisis a partir de tres preguntas que él considera cruciales:
- ¿Cree alguien que el poderoso imperio retrocederá en la demanda de que los mercantes iraníes sean inspeccionados
- ¿Cree alguien que los iraníes, un pueblo de milenaria cultura mucho más relacionado con la muerte que nosotros, les faltará el valor que nosotros hemos tenido para resistir las exigencias de EEUU?
- ¿Tiene alguna solución para esta contradicción?
“Traten de responder estas preguntas”, invitó el Comandante en Jefe. “De ahí depende todo”.
El diputado Gerardo Hernández preguntó acerca de las posiciones de Rusia, China y la Unión Europea en el conflicto con Irán: ”No quiero emitir juicios sobre las cosas que se hicieron bien o mal, lo que importa es lo que vayan a hacer ahora y sé que están realmente decididos a luchar para impedir la guerra. Y me parece muy bien eso”, respondió Fidel.
¿Cree que Israel puede ser persuadido para que no ataque a Irán?, intervino Reinier Garmendía. Fidel respondió categóricamente: “No”.
Después de escuchar en el plenario a Juan Miguel González, quien en nombre de su familia, pidió al Presidente Obama que impidiera esta guerra, habló Ofelia Ortega. Ella contó su experiencia para multiplicar mensajes sobre la causa de los Cinco y quiso saber qué proponía hacer el Comandante ante este nuevo peligro.
“Tú misma has señalado lo que hay que hacer”, le dijo Fidel: “Continuar con el máximo de energía, comunicándote con cuantas personas puedas y transmitiéndoles los mensajes”. Acerca de la fecha en que podrían ser liberados los Cinco cubanos presos en Estados Unidos, añadió que pensar en que van a salir en una semana es “demasiado poco tiempo; pero (pensar que será en), diciembre, es demasiado tiempo”.
“El mensaje que debe quedar muy claro es que hay que actuar, volcarse en esa tarea con urgencia y de manera creadora… No solo aprobar una declaración, sino pensar de manera novedosa cómo podemos sustituir a la maquinaria de desinformación del Imperio”, comentó Alarcón y recordó a los Cinco, que desde la prisión sostienen relaciones con miles de personas en el planeta.
“¿Cómo no vamos hacerlo nosotros, los que estamos en libertad? Como dice Silvio Rodríguez, se trata de poner amor en lo que hagamos.” Y pidió que esa fuera la conclusión de esta reunión. “No solo agradecerle a Fidel que haya venido, sino agradecerle que lleve un buen tiempo ya haciendo todo lo posible por evitar esta guerra. Nadie en este planeta está haciendo más por la salvación de la humanidad que el compañero Fidel”.
El Comandante en Jefe había preguntado en el transcurso de la audiencia por Yoerkis Sánchez, joven periodista y director de la revista Alma Mater, con dotes de poeta repentista. Fidel lo invitó a que dijera algo a la audiencia, pero Yoerkis le pidió unos minutos: “Estoy reflexionando sobre sus tres preguntas para responderle en verso”. Y como había prometido, antes de las conclusiones, comparte su punto de vista en décimas:
Esas armas del Imperio
sé que sí se enfilarán
pero el rollo con Irán
va a ser un rollo muy serio.
Vemos en el cementerio
a un Imperio con su cama
y hoy cuando Fidel nos llama
con firmes conocimientos
ya sobran los argumentos
para convencer a Obama.
Pero también hay que ver
si ese Obama Presidente
es ahora inteligente
y se deja convencer.
Él sí puede resolver
tamaña contradicción
él tiene la solución
pero debe apresurarse
y ser capaz de zafarse
de su propia trabazón.
Sonriendo todavía con la ocurrencia del muchacho, Fidel compartió noticias sobre el libro que acaba de publicar, La victoria estratégica, en plena producción editorial. Confirmó que una parte del libro se venderá en “cuc”, la moneda convertible cubana, para poder financiar la venta en moneda nacional, en una proporción de uno en divisas por cinco en moneda nacional.
“Ese libro necesita el complemento del otro, La contraofensiva estratégica. En estos días trabajé mucho, casi casi está… Hay tiempo para editar ese próximo libro y presentarlo. Como dije, me iba a quedar sin trabajo (después de esta sesión en el Parlamento). Pero lo más importante, la cumbre del esfuerzo que he venido haciendo, es esta asamblea”, dijo.
Anunció que este domingo se entrevistará con los periodistas venezolanos. Luego atenderá a otros visitantes, a quienes les hará las preguntas que hizo a los diputados cubanos. Tiene otros planes, tiene tiempo. Recomendó a todos pensar en estos temas y divulgar los versos del joven poeta, que quizás pueda hasta ganarse un premio literario -uno de esos por los que dan mucho dinero-. En broma añadió que cobre el premio y lo use rápido, pues después no va a valer nada. Se ríe. Saluda.
“Y más nada, compañeros.”
Usted puede descargar las fotos de alta resolución en nuestro sitio en Picasa

Fidel en el podio, leyendo el "Mensaje a la Asamblea Nacional"

Roberto Chile

Fidel y Raúl. Foto: Roberto Chile

El Presidente Raúl Castro y el Vicepresidente José Ramón Machado Ventura, en la Asamblea. Foto: Roberto Chile

Fidel en la Asamblea. Foto: Roberto Chile

Foto: Roberto Chile

Foto: Roberto Chile

Ricardo Alarcón y Fidel. Foto: Roberto Chile

Foto: Roberto Chile
Tomado de CUBADEBATE
Fidel presenta La victoria estratégica: La vida desbordó predicciones y sueños (+ Fotos y Videos)
En las primeras filas los Comandantes, capitanes y soldados de la Sierra Maestra. Esperan como todos, conversando con los compañeros que ocupan los asientos cercanos, en el saloncito del Palacio de las Convenciones. La Heroína del Moncada, Melba Hernández, y Teté Puebla, hoy General de Brigada, son las mujeres en primera fila.
A Melba la saluda de primera, con un beso y un abrazo, y va poco a poco, dedicando a todos una frase cariñosa, un gesto alegre. A Fidel se le ve feliz en este reencuentro con sus compañeros de lucha de toda una vida: Ramirito, Guillermo, Furry, Polito, Espinosa, Efigenio, Quinta Solá, Lussón… Los va llamando por el nombre de pila, dándose de vez en cuando golpecitos en la frente como si cada rostro le devolviera antiguas imágenes a la memoria. “Organizando mis recuerdos”, dirá después, cuando hable de la intensa búsqueda documental que necesitó para escribir La victoria estratégica, el libro que presenta hoy ante sus “muchachos”, los que lo acompañaron en los primeros y en todos los combates, los que han vuelto a tener ahora 15, 20, 30 años. Como Teté Puebla, que tenía 16 años cuando comenzó a colaborar con Celia Sánchez. Pero de eso hablaremos al final.
Katiuska Blanco, la investigadora que tuvo a cargo de la edición de Por todos los caminos de la Sierra: La victoria estratégica, que es el título que aparece en la cubierta, inicia la presentación del libro. “Comenzó a escribirse realmente en la Sierra Maestra, de manera heroica, cuando eran 300 combatientes contra 10 000 soldados del Ejército de Batista. Aunque quienes enfrentaron inicialmente la Ofensiva eran menos; se fueron reorganizando después”, dice Katiuska, autora de Todo el tiempo de los cedros, sensible mapa de la familia Castro Ruz, publicado en el 2003.
Katiuska recuerda a Celia Sánchez, que recopiló cada papelito escrito en la Sierra Maestra, y después del Triunfo de la Revolución organizó un pequeño equipo que recorrió las montañas por donde habían pasado los rebeldes, para que investigaran en el terrero y tuvieran por guía la memoria de los protagonistas. Gracias a ese esfuerzo nació la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado que preservó los documentos, partes militares transmitidos por la emisora Radio Rebelde, los mensajes de los jefes guerrilleros y los testimonios de cientos de personas.
En estos se apoyó el Comandante en Jefe para rearmar minuciosamente los días de 1958, cuando el Ejército de la dictadura lanzó su ofensiva contra el Primer Frente Rebelde y la tenaz defensa de ese territorio por las fuerzas guerrilleras, en el firme de la Sierra Maestra.
Katiuska resume emocionada lo que cree perdurará de este esfuerzo editorial: “Fidel, histórico líder de la Revolución cubana, con su sello peculiar de guerrillero escritor, con un estilo literario ágil y fresco -que podríamos definir de una sencillez hemingweyana por el perfeccionismo de la búsqueda del mejor vocablo, la limpieza del lenguaje y la profundidad y simbolismo de las ideas expresadas-, devela para el futuro las claves del triunfo de unos pocos combatientes contra todo un Ejército, armado y equipado hasta la desmesura.”
EN EL DÍA DEL TRABAJADOR GRÁFICO
Por puro misterio del azar, el libro se presenta justo el Día del Trabajador Gráfico, el 2 de agosto. Y no es cualquier edición, sino una que marca un antes y un después de la técnica poligráfica en Cuba. Alberto Alvariño Atiénzar, vicejefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, asegura que “por su volumen y complejidad, La victoria estratégica es de lo más relevante que ha realizado la industria editorial y las artes gráficas del país”.
Es este un libro voluminoso de 896 páginas, cosido a máquina, con una impresión de cubierta que tiene un tratamiento combinado de barniz ultravioleta, brillo mate, con estampado y relieve, “una técnica de la más moderna y universal en las artes gráficas, que enaltece a nuestros trabajadores, particularmente a la imprenta ‘Federico Engels’ y Durero Caribe, con el apoyo de la Imprenta ‘Alejo Carpentier’”.
Buena parte de los especialistas y obreros de estas instituciones que trabajaron en la impresión de la obra, así como diseñadores y editores, integran el auditorio que asiste a la presentación del libro en la sala del Palacio de las Convenciones. Están también Elián González y sus dos hemanitos; su padre Juan Miguel y Nersy.
Alvariño comenta que en este momento están en proceso de producción los primeros 10 000 ejemplares, de ellos 3 500 se encuentran en fase de terminación. Proseguirán trabajando en unos 50 000 libros, para tenerlos en manos de la población lo antes posible.
Realizados por el Grupo Creativo del Comité Central del Partido, el diseño y la edición son exquisitos. La victoria estratégica tiene un diseño sobrio, elegante, con amplios márgenes, una tipografía legible y múltiples fotos y manuscritos de la época, los cuales conservan los colores degradados por el tiempo, que el lector disfrutará como si tuviera en sus manos los documentos originales. Tiene además mapas -entre ellos un croquis dibujado por el Comandante en Jefe, al final de un mensaje al capitán guerrillero Ramón Paz- e ilustraciones de los terrenos, reproducidos con rigor cartográfico e histórico, comprensible para un público no especializado.
Las situaciones de las tácticas militares se animaron gráficamente con los armamentos y simbologías que permiten ubicarse fácilmente en el lugar, sin ser un especialista, y cierra el pliego de imágenes con los armamentos empleados en la guerra, muchos de ellos reconstruidos a partir de fotos de la época.
En fin, una joya.
LOS RECUERDOS SE VAN ORGANIZANDO
Sorprendido por la belleza del libro y emocionado por los recuerdos. “Es algo especial que uno siente al recordar todo aquello”. Ese fue su primer comentario. Luego el acierto de escoger para la portada, no una foto, sino ese mapa hecho por él en los históricos días de enfrentamiento a la Ofensiva del Ejército de Batista en agosto de 1958: “ahí está todo, el Turquino, (el alto de) Joaquín, La Jeringa, la tiendecita…” precisa y recuerda cómo le gustaban esos sitios, especialmente el Turquino y Joaquín, “porque había fresco que después se volvía frío…”
“Para mí no resultó muy difícil con todo el trabajo que habían hecho ellos durante varios meses”, comenta Fidel refiriéndose a Katiuska y el equipo de la Oficina de Asuntos Históricos, “que todavía están desempolvando papeles, un montón de papeles”, y pide que le traigan una muestra de lo que ha estado revisando en los días previos a este encuentro para… otro libro en preparación. Le alcanzan una verdadera montaña de expedientes que pone sobre la mesa, los ojea y mientras estos vuelven a su lugar, dice, mirando al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés que asiente con la cabeza: “Los recuerdos se van organizando”.
Habla luego de la Introducción y la Autobiografía, como las partes a las que dedicó su mayor esfuerzo en la etapa final, pero insiste en destacar el trabajo colectivo en la localización de fotos, mapas, mensajes, datos generales.
Después entra directamente en el contenido del libro, en el que trabajó duramente desde junio de 2009. Se centra en la importancia del último parte de la Ofensiva, emitido por Radio Rebelde el 7 de agosto de 1958, y que aparece reseñado en el capítulo 25 “El balance final de la batalla”. Katiuska le indica la página que está buscando, la 701, y escuchamos:
Fue una victoria rotunda de nuestras fuerzas guerrilleras.
Con la retirada de la últimas unidades del Ejército de la tiranía de Las Mercedes quedó derrotada de forma aplastante y definitiva la gran ofensiva enemiga contra el territorio rebelde del Primer Frente de la Sierra Maestra, durante la cual el mando militar de la dictadura lanzó sus más poderosos recursos en un intento final por destruir el núcleo central guerrillero.
El valor, la tenacidad, el heroísmo y la capacidad de los combatientes rebeldes en la férrea y organizada defensa de las posiciones, y la aplicación contundente de todas las formas tácticas de acción de la guerrilla, desbarataron la ofensiva en 74 días de incesante e intenso batallar.
Dentro de esa brillante actuación de todos nuestros combatientes, contribuyeron en particular a este desenlace victorioso, un grupo de aguerridos y eficientes capitanes que actuaron en la primera línea de combate, con inteligencia y coraje, al frente de sus hombres.
En este balance final es obligado destacar, en primer lugar, al Che y Camilo, quienes cumplieron cabalmente con su papel de ser mis principales lugartenientes en diferentes momentos, así como a Andrés Cuevas, Ramón Paz, Daniel, Angelito Verdecia, Ramiro Valdés, Guillermo García, Lalo Sardiñas y Pinares, entre otros.
Como escribí en el parte leído por Radio Rebelde el 7 de agosto, apenas al día siguiente de concluida la Batalla de Las Mercedes:
La ofensiva ha sido liquidada. El más grande esfuerzo militar que se haya realizado en nuestra historia Republicana, concluyó en el más espantoso desastre que pudo imaginarse el soberbio Dictador, cuyas tropas en plena fuga, después de mes y medio [de] derrota en derrota, están señalando los días finales de su régimen odioso. La Sierra Maestra está ya totalmente libre de fuerzas enemigas.
En ese punto detiene la lectura y recuerda un nombre. Pregunta por el Teniente Puertas y le responden que murió hace unos cuatro años. Se le advierte el gesto contrariado de un lamento que no pronuncia, pero que está en el espíritu de sus palabras.
Todo el tiempo hablará de los combatientes por sus nombres, recordará con emoción el valor, el arrojo, la manera en que fueron alcanzando la categoría de héroes aquellos muchachos sencillos crecidos en el combate, como el Vaquerito, que ganó su nombre por las botas y el sombrerito que usaba y llegó a ser el legendario jefe del Pelotón Suicida, tan decisivo en la victoria de la Batalla de Santa Clara.
LA VERDAD SIEMPRE
El espíritu humanitario y la vocación justiciera de la Revolución cubana no es un hecho reciente, sino una esencia. El Ejército Rebelde atendía y curaba a sus prisioneros, a tal punto que alguna vez Fidel pensó que muchos de aquellos soldados integrarían el nuevo ejército tras la victoria, solo que ya para entonces había una masa nueva y pura, salida del pueblo, que se uniría a las filas de lo que serían las Fuerzas Armadas Revolucionarias: “La vida, al fin, desbordaba nuestras predicciones y sueños”, sentencia.
En esa misma línea de razonamientos, anuncia otro libro en preparación que da continuidad a éste en el sentido de que narra “la contraofensiva estratégica final del Ejército Rebelde”, un regalo enorme para él por todo lo que tiene que ver y recordar.
Se refiere a los Partes de Guerra de Radio Rebelde y enfatiza que el arma principal del Ejército Rebelde fue siempre la verdad. Lee uno de estos Partes, el del 17 de octubre de 1958, después de lo que él llamó un revés táctico. Desde sus primeros párrafos estremece la sala donde nos encontramos:
Un revés táctico puede ocurrir a cualquier unidad en una guerra, porque el curso de la misma no tiene que ser necesariamente una cadena ininterrumpida de victorias contra un enemigo que ha contado siempre con ventajas de armamentos y recursos bélicos que ha llevado sin embargo la peor parte en esta contienda.
Consideramos un deber del mando de nuestro ejército informar de cualquier vicisitud que pueda ocurrir a cualquiera de nuestras fuerzas en operaciones por cuanto entendemos como norma moral y militar de nuestro movimiento que no es correcto ocultar los reveses al pueblo ni a los combatientes.
Los reveses hay que publicarlos también, porque de ellos se derivan lecciones útiles; para que los errores que cometa una unidad no los cometan otras, para que el descuido en que pueda incurrir un oficial revolucionario no se repita en otros oficiales. Porque en la guerra las deficiencias no se superan ocultándolas y engañando a los soldados, sino divulgándolas, alertando siempre a todos los mandos, exigiendo nuevos y redoblados cuidados en el planeamiento y ejecución de los movimientos y acciones.
“Nosotros solo decíamos la verdad. Si poníamos un fusil de más, engañábamos a nuestros propios compañeros. Decir la verdad fue un principio elemental que nunca falló”, añade Fidel.
El Parte detalla cómo una columna rebelde cayó en una emboscada y fue masacrada posteriormente sin piedad por un sargento de la tiranía batistiana que allí ganó el título de “carnicero”.
“¿Quién entrenó a ese ejército de torturadores, quién le suministró las armas, los tanques, los aviones, las fragatas, quién los enseñó a matar prisioneros y a torturarlos? El imperio, el gobierno de los Estados Unidos, ese mismo que ahora tortura a Gerardo (Hernández) sin justificación alguna, ¿por qué?, ¿hasta cuándo va a durar eso?”, se pregunta Fidel.
Cierra así un análisis que enlaza las historia de hace medio siglo con la actual en el permanente y nunca abandonado propósito imperial de someter a la nación cubana, sin reparar en métodos por repugnantes y cobardes que puedan resultar.
Marta Rojas, periodista y escritora, testigo del Juicio del Moncada, recuerda que hace 57 años, un primero de agosto, ella escuchó la voz de Fidel en una emisora local de Santiago de Cuba. Acababa de ser capturado por el teniente Sarría, que lo condujo al vivac de Santiago de Cuba. ¿Pensó en la metodología que lo llevaría después a la lucha clandestina, a México, al Granma, a la Sierra?, pregunta Marta. “No”, responde Fidel. “Estaba muerto ya casi”, aludiendo al hecho de que no pensaba que podría sobrevivir después de la captura.
Los historiadores Francisca López y Rolando Rodríguez indagan por la ideología del líder del Asalto al Moncada. “Tuve el privilegio de estudiar; y estudiando me convertí en marxista, leninista y martiano… Éramos marxistas-leninistas radicales y estudiábamos el marxismo. Pero por una cuestión táctica no lo decíamos. Usted no va tomar una fortaleza lanzándose de cabeza para chocar contra ella. Usted da la vuelta, la rodea…”
Termina el diálogo, y una inolvidable fila de jefes y soldados del Ejército Rebelde espera para que él les firme el libro. No alcanzamos a escuchar lo que él les dice, pero está indudablemente feliz. Se ríe por momentos como un niño.
Teté Puebla sale con su libro de la fila, tiene lágrimas en los ojos. Lo acaricia. Ha descubierto un pasaje donde Fidel la menciona: “La mensajera a la que hacía referencia el Che resultó ser Teté Puebla, eficaz colaboradora de Celia, quien tuvo una participación destacada en este episodio (se refiere a la entrega de los prisioneros tomados en la batalla de El Jigüe) y más adelante sería la segunda jefa del pelotón femenino Marina Grajales”.
“Yo tenía 16 años, una muchachita. No querían darme tareas serias”, le comenta Teté a un compañero. “Y mira a la muchachita aquí…¿Quién me hubiera dicho que iba a volver a vivir mis 16 años?”
Combatientes del Ejército Rebelde que asistieron a la presentación del libro La victoria estratégica
- Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez
- Comandante de la Revolución Guillermo García Frías
- General Cuerpo Ejército Abelardo Colomé Ibarra
- General Cuerpo Ejército Leopoldo Cintras Frías
- General Cuerpo Ejército Ramón Espinosa Martín
- General Cuerpo Ejército Joaquín Quinta Solá
- General de División Efigenio Ameijeiras Delgado
- General de División Antonio Enrique Lussón
- General de División Ramón Pardo Guerra
- General de División Romárico Sotomayor
- General de Brigada Delsa Esther Puebla
- General de Brigada (R) Raúl Castro Mercader
- General de Brigada (R) Luis Alfonso Zayas
- General de Brigada (R) Reinaldo Mora
- General de Brigada (R) Harry Villegas
- General de Brigada (R) Rolando Kindelán
- Coronel (R) Orlando Pupo Peña
- Coronel (R) Orestes Guerra
- Coronel (R) José R. Silva Berroa
PARTE MILITAR QUE SE INCLUIRÁ EN UN SEGUNDO VOLUMEN DE LAS MEMORIAS DE FIDEL
RADIO REBELDE: Octubre 17 de 1958
LA SITUACIÓN MILITAR
Hemos recibido hoy de la Comandancia General el siguiente parte de guerra: “La columna Nº 11, al mando del capitán Jaime Vega, sufrió un serio revés en su zona de operaciones en la provincia de Camagüey.
Sobre este hecho ocurrido hace más de dos semanas no habíamos ofrecido información alguna en espera de las investigaciones y los datos exactos que fueron ordenados al respecto. Un revés táctico puede ocurrir a cualquier unidad en una guerra, porque el curso de la misma no tiene que ser necesariamente una cadena ininterrumpida de victorias contra un enemigo que ha contado siempre con ventajas de armamentos y recursos bélicos que ha llevado sin embargo la peor parte en esta contienda.
Consideramos un deber del mando de nuestro ejército informar de cualquier vicisitud que pueda ocurrir a cualquiera de nuestras fuerzas en operaciones por cuanto entendemos como norma moral y militar de nuestro movimiento que no es correcto ocultar los reveses al pueblo ni a los combatientes.
Los reveses hay que publicarlos también, porque de ellos se derivan lecciones útiles; para que los errores que cometa una unidad no los cometan otras, para que el descuido en que pueda incurrir un oficial revolucionario no se repita en otros oficiales. Porque en la guerra las deficiencias no se superan ocultándolas y engañando a los soldados, sino divulgándolas, alertando siempre a todos los mandos, exigiendo nuevos y redoblados cuidados en el planeamiento y ejecución de los movimientos y acciones.
Pero en este caso, además, la acción fue caracterizada por hechos posteriores que el pueblo debe conocer cabalmente que atañen muy seriamente al destino de las fuerzas armadas de la República y que de continuarse repitiendo pueden tener consecuencias muy graves para el futuro de esos institutos.
Nosotros hemos proclamado muchas veces que no estamos en guerra contra las fuerzas armadas sino contra la tiranía. Pero la actuación y la corresponsabilización de los oficiales, clases y soldados del ejército principalmente, con ciertos actos de inaudita barbarie puede llegar a un grado tal, que ningún militar hoy en activo tenga justificación para sentirse ajeno de culpa con los hechos que están ocurriendo desde que la ambición desmedida de un dictadorzuelo sin escrúpulos y la traición de unos cuantos oficiales el diez de marzo de mil novecientos cincuenta y dos, condujo al ejército al rol antidemocrático, inconstitucional e indigno que está desempeñando.
Los hechos a que me refiero ocurrieron así: El Capitán Jaime Vega descuidando las medidas tácticas de seguridad contenidas en las instrucciones precisas recibidas y que deben tomarse siempre en territorios dominados por el enemigo, avanzaban en camiones la noche del 27 al 28 de Septiembre por un terraplén que conduce del Central Francisco al Central Macareño al sur de la provincia de Camagüey.
La compañía 97 de las fuerzas de la Dictadura, emboscadas en el terraplén abrieron fuego por sorpresa sobre la columna a las dos de la madrugada del día 28 apoyados con barraje de ametralladoras pesadas. Las descargas cerradas del enemigo contra los vehículos ocasionaron a la Columna, 18 muertos cayendo prisioneros once de los heridos que no pudieron ser recuperados en medio de la noche bajo el fuego de las ametralladoras enemigas emplazadas en posiciones ventajosas. Los prisioneros heridos rebeldes fueron llevados al hospital de Macareño, siendo atendidos por el médico de ese lugar y dos médicos que mandó a buscar a Santa Cruz del Sur el Teniente Suárez, Jefe de la Compañía 97. Al día siguiente llegó en un avión el coronel Leopoldo Pérez Coujil y poco después arribaron en un automóvil el teniente coronel Suárez Souquet, el Comandante Domingo Piñeiro y el Sargento Lorenzo Otaño de su guardia personal.
El coronel Pérez Coujil, le obsequió a la compañía con $ 1, 000.00, en efectivo que se distribuyeron entre los soldados.
Después lo primero que hizo fue golpear en el rostro a uno de los prisioneros heridos. Una vez que los hubo interrogado dio instrucciones al Teniente Coronel Souquet de que había que matar a todos los heridos. Este último, designó al comandante Piñeiro para que simulando un combate, al trasladar a los heridos para Santa Cruz del Sur, los ultimara en el camino.
Prepararon camiones con colchones donde los colocaron y partieron con ellos. Después de caminar algunos kilómetros empezaron ellos mismos a tirar mientras el comandante Piñeiro gritaba: “Nos están atacando los rebeldes”, en cuya oportunidad el sargento Otaño lanzó dos granadas de mano en los camiones donde iban los heridos, los que a su vez creyendo que realmente eran sus compañeros decían: “compañeros, somos nosotros que estamos heridos, no disparen”. El sargento Otaño subió a los camiones y con un fusil -ametrallador- fue ultimando a los que estaban agonizando; algunos habían perdido los brazos por efecto de las granadas, otros la cabeza y en el interior del camión no quedó más que un amasijo de carne y sangre humana. Al sargento Otaño desde entonces, los propios soldados lo apodan “el carnicero”. Después colocaron los restos en un camión y los llevaron para Santa Cruz del Sur donde abrieron una fosa y los enterraron.
La narración de estos hechos por sí sola es suficiente para indignar al más insensible. Pero sobre ningún ciudadano puede producir los mismos efectos que sobre los médicos rebeldes que curaron a más de cien soldados prisioneros heridos en los días de la ofensiva contra la Sierra Maestra, sobre nuestros combatientes que los transportaron en hombros y camillas, desde los campos de batalla a los hospitales a muchas millas de distancia. Tal vez entre esos heridos rebeldes asesinados se encontrasen algunos de los compañeros que durante la batalla del Jigüe transportaron enemigos heridos desde la línea de fuego a los sitios donde recibieron la primera atención en horas de la noche, escarpando las farallas casi inaccesibles. Esos heridos asesinados en Camagüey, vieron desfilar ante sus ojos en la Sierra Maestra los 442 soldados de la tiranía entregados a la Cruz Roja Internacional y Cubana y compartieron con ellos sus medicinas y alimentos.
La falta de reciprocidad no puede ser más repugnante y cobarde, no es éste un caso aislado por parte de un oficial o una tropa determinada, es una costumbre generalizada en todo el ejército hasta un grado que produce asco.
Cuando el ataque al Moncada, asesinaron a los prisioneros; cuando el Goicuría, asesinaron a los prisioneros; cuando el desembarco del Granma, asesinaron a los prisioneros; cuando el asalto a Palacio, asesinaron a los prisioneros; cuando el desembarco de Calixto Sánchez, asesinaron a los prisioneros; cuando la sublevación de Cienfuegos, asesinaron a los prisioneros. Pero en todos aquellos casos el ejército podía tener todavía alguna esperanza de conservar el poder, era fuerte, no había sufrido derrotas sustanciales, podía pensar que sus crímenes iban a permanecer impunes, ante la impotencia de un pueblo desarmado. Lo sucedido en Camagüey, sin embargo es doblemente indignante y absurdo, primero porque todavía está fresca en la memoria de la ciudadanía los cientos de sus soldados que fueron devueltos a la Cruz Roja por los rebeldes, sanos y salvos y segundo, porque los soldados de la tiranía están perdiendo la guerra, han sido vencidos en numerosas batallas, pierden cada día más terreno, retroceden en todas partes.
Están perdiendo la guerra, y sin embargo, asesinan a los pocos heridos prisioneros que caen en sus manos del ejército que está venciendo. Por ese mismo territorio de Camagüey, marcharon victoriosas e incontenibles las columnas Nº 2 y Nº 8 de los Comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara, sin que pudieran detener su paso las numerosas fuerzas que lanzó contra ellos la dictadura. La vanguardia invasora ha penetrado ya más de cincuenta kilómetros en el territorio de Las Villas.
¿Qué sentido político o militar puede tener ese alevoso asesinato de los rebeldes heridos, sino lanzar sobre las fuerzas armadas, harto desprestigiadas ya, una mancha de sangre que muchas veces recordará la Historia como una vergüenza infinita para cualquier soldado que hoy viste el uniforme infame y deshonrado del que no puede volver a llamarse jamás “Ejército de la República”. Este hecho será denunciado ante la Cruz Roja Internacional y demandaremos el envío de delegados, de la misma para investigar lo sucedido y será dirigida también una carta abierta a las fuerzas armadas, haciéndoles ver la responsabilidad que están echando sobre sus hombros. En poder nuestro están, además, numerosos soldados prisioneros, un Teniente Coronel, para mayor paradoja herido y siendo atendido en un hospital nuestro, un comandante y dos capitanes.
Constituye una cobardía infinita y una ausencia total de compañerismo, la conducta del coronel Leopoldo Pérez Coujil, el Teniente Coronel Suárez Souquet, el Comandante Triana y demás miserables asesinos, olvidarse de esos compañeros suyos que están aquí, prisioneros de nosotros, sin otras garantías para sus vidas que la calma y la serenidad que hay que tener frente a estos hechos vandálicos, el sentido humano y justiciero de la guerra que estamos librando, el ideal de lucha que nos inspira y el concepto verdadero que tenemos del Honor Militar. No crean ninguno de los responsables de tales actos que tendrán escapatoria. No los salvará siquiera un viraje del ejército a última hora, porque una de las condiciones que hemos puesto y mantendremos firmemente ante cualquier golpe de Estado es la entrega inmediata de los criminales de guerra y de todos los militares y políticos que se hayan enriquecido con la sangre y el dolor del Pueblo, desde Batista hasta el último torturador.
De lo contrario tendrán que seguir afrontando la guerra hasta su total destrucción, porque la Revolución no podrán obstruccionarla lo más mínimo ni la asquerosa farsa que se prepara para el próximo 3 de Noviembre, ni el golpe de Estado que no venga precedido por las condiciones que establece el Movimiento “26 de Julio” y mediante acuerdo previo.
Los que han sembrado vientos recogerán tempestades. Nadie duda ya que las decadentes y desmoralizadas fuerzas de la tiranía no podrán contener el empuje victorioso del pueblo.
Para eso tendrían que vencer primero a cada una de las columnas que ya están operando sólidamente en cuatro provincias y después tomar en la Sierra Maestra hasta la última trinchera en la cúspide del Pico Turquino defendida por el último soldado rebelde y el ejército de Batista ha demostrado ya suficientemente que es incapaz de hacerlo.
A la Comandancia General ha llegado un informe extenso de la Columna Invasora Nº. 2 Antonio Maceo, que después de atravesar victoriosamente la provincia de Camagüey ha penetrado en el territorio de Las Villas. Dicho informe, que contiene la narración detallada de una extraordinaria proeza militar, será leída, por Radio Rebelde y el pueblo tendrá oportunidad de conocer uno de los episodios más emocionantes con los que se está escribiendo la historia viva de la Patria.
Fidel Castro
Comandante Jefe.
Presentación de “La victoria estratégica” (I Parte)
Presentación de “La victoria estratégica” (II Parte)
Recibe Fidel a Canciller Yang Jiechi (+ Fotos)
Fotos: Roberto Chile y Estudios Revolución
En el mediodía de hoy, el Comandante en Jefe Fidel Castro sostuvo una reunión con Yang Jiechi, Canciller de la República Popular China, en la que conversaron de temas de actualidad internacional y de las relaciones entre los dos países.
El Canciller chino transmitió al líder de la Revolución cubana los saludos de la máxima dirección de su país y el Comandante en Jefe Fidel Castro le pedió transmitir sus saludos al compañeros Hu Jintao y los principales dirigentes de China.
En el encuentro participaron el director de América Latina del Ministerio de Relaciones Exteriores de China y la Embajadora en Cuba, Liu Yuqin.
Cuba y la República Popular China establecieron relaciones diplomáticas el 28 de septiembre de 1960 y tras las cinco décadas transcurridas, los dos gobiernos han coincidido en resaltar la buena marcha de los nexos.
Al finalizar el encuentro, el Comandante en Jefe Fidel Castro le obsequió al Canciller chino, con una dedicatoria personal, la edición en chino del Diccionario del Pensamiento de Fidel Castro y su nuevo libro La victoria estratégica, acabado de salir de la imprenta.
El Canciller chino y la delegación que lo acompaña viajó este domingo a Costa Rica.
Fotos de Roberto Chile

Fidel, la Embajadora de Beijing en La Habana, el Canciller y el traductor chino. Foto: Roberto Chile

Foto: Roberto Chile
Fotos de Estudios Revolución
Y en eso llegó Fidel (+ Video)

Fidel Castro en el Memorial José Martí. Foto: Silvio Rodríguez Domíguez
Primero fue el rumor: Fidel se está moviendo por La Habana, lo han visto por varios lugares…Después la certeza: visitó el CNIC, hay fotos. Más adelante, su reaparición en la Mesa Redonda para acercarnos más sus análisis sobre los riesgos de guerra nuclear que advierte en el fondo de las presiones contra Irán y Corea y luego la nota de su encuentro en el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), con el mensaje a los economistas insistiendo en los grandes desafíos de la especie humana.
Con la visita posterior al Acuario, la sorpresa tenía un nuevo encanto: saber que no solo estudia y reflexiona para sus contemporáneos, con su legendario olfato de político entrenado en leer el fondo de noticias por las que otros pasamos de largo, sino que, por fin, se permite el breve placer de admirar, por ejemplo, una danza de humanos y delfines en los predios de una obra que soñó, orientó y mejoró durante años para los demás y en las que raras veces fue un visitante.
Más tarde, otra vez su voz, sus gestos, sus análisis serenos y sus advertencias cargadas de argumentos, retornaban, durante más de una hora, a la vista de todos. “Ya no tendré que comentarle a los que preguntan, lo que otros me contaron, puedo decir lo que yo ví, en vivo y en directo”, nos decía eufórico uno de los 115 embajadores que se reunieron con él en el MINREX a mediados de julio.
Tres días después visita el Centro de Estudios Che Guevara y quién sabe qué otros sitios sin reporte periodístico y trabaja simultáneamente en nuevas Reflexiones y en los últimos toques a un libro que debe salir de imprenta en agosto.
Julio se viste de 26 y Fidel vuelve a ser la noticia en todas las latitudes, cuando su visible recuperación anima las celebraciones en el país y levanta los más bellos comentarios de los revolucionarios del mundo entero.
Inicialmente vistiendo frescas camisas a cuadros y pantalón deportivo, en días sagrados de recuento histórico y homenaje a los compañeros de lucha, retoma parte de su uniforme verde olivo.
No falta quien se emocione hasta las lágrimas cuando repara en que la chaqueta no porta los grados ganados en la intensa vida de combate sin descanso. Pasa por alto que quizás él quiere enfatizar su actual condición de soldado de las Ideas y que, en definitiva, cuando la indiscutible majestad de su vida y su obra asoman, en cualquier sitio, hay siempre como un prólogo de profundo silencio que romperá frente a su sonrisa en una explosión de júbilo.
Así fue en la cita del memorial. Artistas, periodistas, caravanistas, habladores en el preámbulo, hicieron silencio absoluto cuando el conocido tono de su saludo traspasó, adelantándose, las puertas del pequeñísimo teatro, pero apenas él apareció de cuerpo entero y miró con sus vivos ojos llenos de alegría a los más cercanos al pasillo, reconociéndolos individualmente, se desató la euforia colectiva.
Pocas fotos -suerte de ese ojo de artista total que es Silvio- pueden hacer justicia a la imagen verdadera cuando se la tiene de cerca como aquel mediodía. Quién podría decir que pasó el tiempo y que pasaron fracturas y cirugías por el cuerpo de largos años sin reposo. La energía sigue idéntica y las expresiones también.
Dicen que los enemigos, cegados por la impotencia de comprobar que es efectivamente él y que luce tan vital y lúcido como siempre, se autocomplacen viendo distancias afectivas en la distancia geográfica, en los kilómetros que separan el acto en Santa Clara y la jornada de Fidel en La Habana. Como si no debiéramos todo y especialmente su impresionante recuperación, al cuidado del hermano Presidente y a todos los que ese amanecer celebraban la continuidad de la obra en el centro del país.
En ambos escenarios no hubo más que palabras de tributo a los fundadores del fuego sagrado, esa unidad sin fisuras que tantas veces ha vencido al odio y que nació la madrugada del 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba, cuando el líder de los asaltantes ponía en riesgo su vida por salvar a sus compañeros y sus compañeros hacían exactamente lo mismo por salvaguardar la suya.
Cómo ignorar esa lección de agradecimiento y hermandad profunda, inquebrantable, en el primer acto de Fidel aquella mañana: su brazo cubierto por el color de la guerrilla poniendo un manojo de flores a los pies de Martí, exactamente igual como había hecho un día antes en el mausoleo a sus compañeros de lucha en Artemisa. Como hace Raúl en cada visita a los sitios donde reposan los restos de todos los combatientes cubanos. La Historia rindiendo honores a la Historia. No hay mejores celadores de ella que quienes la hacen. Y lo que incomoda a sus adversarios es precisamente que sea con tanta vida.
“Y en eso llegó Fidel”, canción de Carlos Puebla
Tomado de CUBADEBATE
» Reflexiones de Fidel, Especiales, Fidel Castro Ruz
La victoria estratégica
Dentro de breves días será publicado el libro en el que, bajo el título de La victoria estratégica, narro la batalla que libró del exterminio al pequeño Ejército Rebelde.
Lo inicio con una introducción en la que explico mis dudas acerca del título que le pondría no sabía si llamarla La última ofensiva de Batista o Cómo 300 derrotaron a 10 000′ que parecería un cuento de ciencia ficción.
Incluye una pequeña autobiografía: No deseaba esperar que se publicaran un día las respuestas a incontables preguntas que me hicieran sobre la niñez, la adolescencia y la juventud, etapas que me convirtieron en revolucionario y combatiente armado.
El título que finalmente decidí fue La victoria estratégica.
Está dividido en 25 capítulos, contiene abundantes fotos de la calidad posible en aquellas circunstancias y los mapas pertinentes.
Finalmente, se presentan esquemas gráficos sobre los tipos de armas que utilizaron ambos contendientes.
En las páginas finales del capítulo 24 de la narración hice afirmaciones que resultaron premonitorias.
En el último parte que escribí para ser leído por Radio Rebelde el siete de agosto, al día siguiente de concluida la batalla final de Las Mercedes, expresé:
La ofensiva ha sido liquidada. El más grande esfuerzo militar que se haya realizado en nuestra historia Republicana, concluyó en el más espantoso desastre que pudo imaginarse el soberbio Dictador, cuyas tropas en plena fuga, después de dos meses y medio [de] derrota en derrota, están señalando los días finales de su régimen odioso. La Sierra Maestra está ya totalmente libre de fuerzas enemigas.
En el libro sobre La victoria estratégica se explica textualmente:
La derrota de la ofensiva enemiga, después de 74 días de incesante combate, significó el viraje estratégico de la guerra. A partir de ese momento la suerte de la tiranía quedó definitivamente echada, en la medida en que se hacía evidente la inminencia de su colapso militar.
Ese mismo día redacté una carta dirigida al mayor general Eulogio Cantillo, quien dirigió toda la campaña enemiga desde el puesto de mando de la zona de operaciones, asentado en Bayamo. Le confirmé a Cantillo que se encontraban en poder de nuestras fuerzas alrededor de 160 soldados prisioneros, entre ellos muchos heridos, y que estábamos en disposición de establecer de inmediato las negociaciones pertinentes para su entrega. Tras complicadas gestiones, esta segunda entrega de prisioneros se efectuó varios días después en Las Mercedes.
En el curso de esos 74 días de intensos combates para el rechazo y la derrota de la gran ofensiva enemiga, nuestras fuerzas sufrieron 31 bajas mortales. Las noticias tristes no amilanaron nunca el espíritu de nuestras fuerzas, aunque la victoria nos supo amarga muchas veces. Aún así, la pérdida de combatientes pudo ser muy superior, teniendo en cuenta la intensidad, duración y violencia de las acciones terrestres y los ataques aéreos, si no lo fueron se debió a la extraordinaria pericia alcanzada por nuestros guerrilleros en la agreste naturaleza de la Maestra y por la solidaridad de unos rebeldes con otros. Muchas veces, heridos graves salvaron su vida, en primer lugar, porque sus compañeros hicieron lo imposible por trasladarlos a donde pudieran asistirlos los médicos, y todo a pesar de lo abrupto del terreno y el silbido de las balas en medio de los combates.
A lo largo de estas páginas he ido mencionando los nombres de los caídos, pero quiero relacionarlos de nuevo a todos aquí para ofrecer de una sola vez el cuadro completo de nuestros mártires, merecedores del eterno recuerdo de respeto y admiración de todo nuestro pueblo. Ellos son:
Comandantes: Andrés Cuevas, Ramón Paz y René Ramos Latour, Daniel.
Capitanes: Ángel Verdecia y Geonel Rodríguez.
Tenientes: Teodoro Banderas, Fernando Chávez, El Artista, y Godofredo Verdecia.
Combatientes: Misaíl Machado, Fernando Martínez, Albio Martínez, Wilfredo Lara, Gustavo; Wilfredo González, Pascualito; Juan de Dios Zamora, Carlos López Mas, Eugenio Cedeño, Victuro Acosta, El Bayamés; Francisco Luna, Roberto Corría, Luis Enrique Carracedo, Elinor Teruel, Juan Vázquez, Chan Cuba; Giraldo Aponte, El Marinero; Federico Hadfeg, Felipe Cordumy, Lorenzo Véliz, Gaudencio Santiesteban, Nicolás Ul, Luciano Tamayo, Ángel Silva Socarrás y José Díaz, El Galleguito.
Colaboradores campesinos: Lucas Castillo, otros miembros de su familia, e Ibrahim Escalona Torres.
Honor y gloria eterna, respeto infinito y cariño para los que cayeron entonces.
El enemigo sufrió más de mil bajas, de ellas más de 300 muertos y 443 prisioneros, y no menos de cinco grandes unidades completas de sus fuerzas fueron aniquiladas, capturadas o desarticuladas. Quedaron en nuestro poder 507 armas, incluidas dos tanques, diez morteros, varias bazucas y doce ametralladoras calibre 30.
A todo ello habría que añadir el efecto moral de este desenlace y su trascendencia en la marcha de la guerra: a partir de ese momento, la iniciativa estratégica quedaba definitivamente en manos del Ejército Rebelde, dueño absoluto, además, de un extenso territorio al que el enemigo no intentaría siquiera volver a penetrar. La Sierra Maestra, en efecto, quedaba liberada por siempre.
La victoria sobre la gran ofensiva enemiga del verano de 1958 marcó el viraje irreversible de la guerra. El Ejército Rebelde, triunfante y extraordinariamente fortalecido por la enorme cantidad de armas conquistadas, quedó en condiciones de iniciar su ofensiva estratégica final.
Con estos acontecimientos se abrió una nueva y última etapa en la guerra de liberación, caracterizada por la invasión al centro del país, la creación del Cuarto Frente Oriental y del Frente de Camagüey. La lucha se extendió a todo el país. La gran ofensiva final del Ejército Rebelde condujo, con la fulminante campaña de Oriente y de Las Villas, a la derrota definitiva del Ejército de la tiranía y, en consecuencia, al colapso militar del régimen batistiano y la toma del poder por la Revolución triunfante.
En la contraofensiva victoriosa de Diciembre de ese año, se decidió el triunfo con alrededor de 3000 hombres equipados con armas arrebatadas al enemigo.
Las columnas del Che y de Camilo, avanzando por las llanuras del Cauto y de Camagüey, llegaron al centro del país. La antigua Columna 1 de nuevo entrenó más de mil reclutas en la escuela de Minas del Frío, y con jefes que surgían de sus propias filas, tomaron los pueblos y ciudades en la carretera central entre Bayamo y Palma Soriano. Nuevas tanquetas T-37 fueron destruidas, los tanques pesados y la aviación de combate no pudieron impedir la toma de ciudades cientos de veces mayores que el pobladito de Las Mercedes.
En su avance, a la Columna 1 se le unieron las fuerzas del Segundo Frente Oriental Frank País. Así ocupamos la ciudad de Palma Soriano el 27 de diciembre de 1958.
Exactamente el 1ro. de enero de 1959 -la fecha señalada en carta a Juan Almeida antes de iniciarse la última ofensiva de la dictadura contra la Sierra Maestra-, la huelga general revolucionaria, decretada a través de Radio Rebelde desde Palma Soriano, paralizó al país. El Che y Camilo recibieron órdenes de avanzar por la carretera central hacia la capital, y no hubo fuerzas que hicieran resistencia.
Cantillo, en reunión conmigo, con Raúl y Almeida reconoció que la dictadura había perdido la guerra, pero poco después desarrolló en la capital maniobras golpistas, contrarrevolucionarias y pro imperialistas e incumplió las condiciones pactadas para un armisticio. A pesar de ello, en tres días estaban a nuestra disposición las cien mil armas y los barcos y aviones que poco antes habían apoyado y permitido la fuga del último batallón que penetró en la Sierra Maestra.
Un incansable equipo del personal de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, diseñadores del grupo Creativo de Casa 4, bajo la dirección de la ayudantía; con la cooperación del cartógrafo Otto Hernández, el General de Brigada Amels Escalante, el dibujante Jorge Oliver, el joven diseñador Geordanis González, bajo la dirección de Katiuska Blanco, periodista y escritora brillante e incansable, son los actores principales de esta proeza.
Pensaba que este libro tardaría meses en publicarse. Ahora sé que a principios del mes de agosto estará ya en la calle.
Yo, que trabajé meses en el tema después de mi grave enfermedad, estoy ahora animado para seguir escribiendo la segunda parte de esta historia que se denominaría, si el equipo no sugiere otro nombre, La contraofensiva estratégica final.

Fidel Castro Ruz
Julio 27 de 2010
11 y 20 a.m.
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