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Alejandro Robaina: “Quisiera que me recordaran como un campesino humilde”

 Por: Vladia Rubio

18 Abril 2010 Haga un comentario

Alejandro RobainaA Alejandro Robaina nunca le faltaba un buen puro torcido a mano, ni un sombrero de yarey para coronarle el rostro, tan surcado como su propia vega. En las Cuchillas de Barbacoa, en los llanos vueltabajeros del municipio de San Luis, en la provincia de Pinar del Río, aprendió el hábito y el arte de cosechar exclusivísimas capas para la confección de famososhabanos cubanos, siguiendo la tradición que su padre y abuelo canario impusieron desde 1845.

“Veguero nací”, dijo, mientras se balanceaba en uno de los sillones de su casa y aspira el humo del segundo tabaco del día. Se toma unos segundos para degustar el aroma, y comienza a hilvanar trazos de su vida. Comentó que de niño siempre tuvo un don especial para el cuidado de la tierra y los animales.

Ya no cabalgaba. Nunca les puso nombres a sus caballos, pero respondían al chiflido con que los convocaba. Dicen que cuando caminaba por el jardín de la casa, las gallinas lo perseguían como imán, al igual que un perro viejo que lo acompaña por cada rincón de sus 16 hectáreas dedicadas al cultivo del tabaco, y en las que anualmente se producen capas para cubrir entre ocho y diez millones de puros, entre los 100 ó 160 millones que el país fabrica por año.

En reconocimiento a su labor, era el único veguero cubano que en vida le había puesto su nombre a una de las marcas de habanos Premium que Cuba exporta para más de 120 países. Las seis vitolas de sus Vegas Robainas, son tan reconocidas como las de Cohíba, Partagás o H. Upmann.

Como Embajador del Habano, título con el que también se le reconocía, en los últimos 20 años de su vida ha visitado las pirámides de Egipto, la Torre Eiffel, la Puerta de Alcalá, las ruinas del Circo Romano, las Torres Petronas, entre múltiples lugares hasta donde ha llegado para hacer valer la autenticidad de los puros de esta Isla.

Variadas publicaciones de Cuba y el mundo lo han entrevistado, pero siempre aclaraba que a la fama no le hace caso. En España compartió una portada con Julio Iglesias. En una de las más recientes ediciones de Gentleman le fueron dedicadas varias páginas de la revista, con similar destaque que a Brad Pitt y George Clooney.

La periodista Vladia Rubio, lo entrevistó en el 2008 para la revista Bohemia, y es quizás esta la última conversación que tuvo con un periodista:

Alejandro Robaina en su vega.

“Si mi trabajo me ha puesto en el lugar de los hombres más elegantes, bueno, parece que eso es cosa de la naturaleza. Cuando nuevo no tenía dinero ni para tirarme una foto”, dice y vuelve a aspirar su buen tabaco, torcido a mano por una de sus nietas.

Robaina explica que el mundo del habano es de los millonarios porque ningún pobre puede pagar 50 dólares o más por uno. “Sinceramente, me siento a gusto con la gente sencilla”, apunta y nos incita a un diálogo a seis manos, mientras envuelve al auditorio con el aromático humo que expira.

-¿Fama o respeto?

-Lo segundo. Me lo he ganado con trabajo. Mi mejor cosecha fue en medio de la plaga del moho azul en los 80, y le sigue la de este año; incluso, con el clima en contra.

-¿Quién fue su maestro?

-Todo lo aprendí de mi padre. Fue el mejor productor de tabaco en el año 1952. Tengo el pergamino que lo acredita. Por los años 19 y 20 hizo aquí las primeras terrazas. También, el ensarte bocarriba, y estimuló la siembra de tabaco con agua.

-¿Cuál es el recuerdo más remoto de su niñez?

-Yo criaba gallinitas quiquiriquí, y me pasaba todo el día tirándoles piedras a unos plátanos que eran morados, y yo creía que estaban maduros. Prácticamente no fui a la escuela. Llegué hasta tercer grado, pero fui una de las primeras personas que empezó a alfabetizar en Cuba. Diez años antes que Fidel.
“En una casa de tabaco puse unos bancos; cogí un cartón y lo pinté de prieto para la pizarra; también busqué yeso para las tizas, unas libretas… A los cuatro meses levanté una escuela de mampostería. Allí se reunieron 60 muchachos. Al año siguiente tuve que irme al Cuyaguateje y comprar guano y madera para levantar otra. Luego el Estado se hizo cargo.”

-¿Cuándo fue por primera vez a La Habana?

-Fui con un grupo para ver un campeonato mundial de boxeo profesional. Ese día llovió mucho y no se pudo hacer la pelea hasta el siguiente. Ganó un cubano llamado Kid Gavilán.

-Dicen que hay Robainas para rato

-Tuve cinco hijos. El mayor ya falleció. Tengo 10 nietos y 12 biznietos. Quiero llegar a los 120 porque tengo tanta familia, tantos amigos, que quisiera durar para ver lo que ellos van a ser.

-¿Qué significa para usted ser cubano?

-Lo mejor de la vida.

-¿Por qué?

-Porque ahora tú puedes llegar aquí y me dices que quieres quedarte en la casa. Y si yo no tengo cama, te puedes quedar a dormir sobre una colcha en el piso, y ni las hormigas te pican. ¿Quieres una cosa más bonita que esa?

-¿Y las cubanas?

-Son muy hermosas.

-¿Se considera machista?

-No, no. Lo más que respeto es a la mujer. Es la que de verdad pasa trabajo. Deberíamos cuidarlas como a santas. Son los seres más inteligentes que hay en el mundo. Solo una mujer es capaz de sentarse en un banco y separar por tamaño, color y textura 40 clases de tabaco. Lo que tienen en la cabeza es mucho.

-¿Qué es lo que más le gusta?

-El cultivo del tabaco. Es mi vida. También estar con mi familia y mis amigos. Me gustan las cosas históricas, como aquel molino que ya tiene cien años, con un motorcito de 1918.

-¿Hay algo que no ha hecho en su vida?

-No canto, nunca me he bañado en el mar; ni me he puesto camisas de mangas cortas. Tampoco he usado zapatos sin cordones; ni me pongo calzoncillos atléticos, porque me amarran mucho.

-¿Cuándo fue la primera vez que montó en un avión?

-Cuando fui a España hace como 20 años. Me gusta viajar, pero ya estoy un poco limitado.

-¿Se pone nervioso cuándo va a hablar en público?

-Como si estuviera en el portal de mi casa. En Suiza fui a una conferencia de prensa con 20 periodistas, y uno de ellos me preguntó por qué al tabaco toscano no lo pica el bicho y al cubano sí. Como un rayo le contesté que el bicho no come mierda. Mi respuesta salió en todos los periódicos.

-¿Pensó cuando muchacho que su vida iba a ser esta?

-¡Qué va! Mi primer sueño fue comprarme un caballito, y luego una bicicleta.

-¿Y luego?

-Después quise comprarme un yipecito, y tuve un Mercury muy bueno. Más tarde un Plymouth, hasta que Fidel me regaló el Lada. Bueno, no me regaló nada. Me costó 12 pesos, porque yo pago la chapa. Y fue el premio de un fórum de ciencia y técnica.

-¿A qué edad comenzó a fumar?

-A los nueve años. En la mesa del comedor mi papá tenía siempre tripas de tabaco envueltas en papel encerado, y las capas dentro de una lata. Muy de madrugada me levantaba junto con él y lo ayudaba a torcer la fuma de los trabajadores, pero escondido siempre guardaba alguno. La primera vez cogí tremenda borrachera. La pasé en una casa de ensarte para que el viejo no me viera.

-¿Tiene alguna costumbre?

-Me gusta usar el perforador. Tengo una fosforera muy vieja, con cortadores. Tengo otra de la marca Dupont, de oro, pero no la utilizo porque no uso prendas.

-Pero fumar daña la salud y usted quiere llegar a los 120.

-Depende, si son Robainas… En Alemania tuve que dar una conferencia sobre eso, porque hay una campaña antitabaquismo. Ahí expliqué que el triunfo del habano cubano está en la manera natural con que se trabaja, en el abono ecológico que se le echa. Es un proceso muy largo, completamente manual. Está mal fumar cigarrillos, sobre todo por el papel. Es mejor que lo jóvenes fumen tabaco, y no marihuana.

-¿Lo principal para el tabaco?

-El cuido de la tierra. Hay que amarla y hacer bien las cosas. Las hojas de todo San Luis y San Juan y Martínez no saben igual a las del resto de Cuba, ni a las cosechadas en otras latitudes del mundo. Eso se debe a que el campesino cuida la tierra con materia orgánica. En el tabaco no hay nada escondido.

-¿Ha hecho algún cambio en los cultivos?

-Todos los años hago un experimento con nuevas semillas y si sale buena, se tiran al mercado. Hoy hay unas tecnologías muy buenas. Desde hace 20 años vengo hablando del cambio climático, que le hace mucho daño a este cultivo. Ya las fechas están corridas. Ahora hacemos semilleros en bandejas de poliespuma aéreas. Ahí se puede trabajar en corbata. Ya no hay que agacharse. Tenemos el fertirriego, casas de cura donde se le puede controlar la humedad.

-¿Alguna vez habló con Fidel?

-Tuve una discusión con Fidel. El quería que las tierras de tabaco estuvieran en grandes cooperativas, y que yo fuera presidente de una. Pero el tabaco tiene que ser familiar. Estuvimos discutiendo 32 minutos sobre el asunto. Lo último que me dijo fue: “¡Carajo, qué viejito este!”. Nos vimos otra vez en Tropicana, en la clausura de un Festival del Habano. Me subieron al escenario junto con él. Y yo le digo: “Comandante, la primacía que tenemos en el mundo no la podemos perder”. Entonces, me tiró el brazo por encima y me dijo: “Vamos a conversar de eso, pero aquí no podemos”.

-¿Qué es el amor para Alejandro Robaina?

-Lo más grande. Sin amor nada sale bien en la vida.

-¿Qué hay que tener para ser un hombre de éxito?

-Ser cumplidor y trabajador.

-¿Y para ser elegante?

-La naturaleza

-¿Le gusta ver televisión?

-Especialmente la gimnasia rítmica. La pelota también.

-¿Escucha música? ¿Es cierto que conoció a Ricardo Arjona y a Sting?

-Me gustan las canciones viejas. No el brincoteo de ahora, ni los cantantes mal vestidos. Arjona estuvo en esta casa. A Sting lo conocí hace como 12 años, en España, con el rey Juan Carlos. Vino a mi mesa para que yo le firmara un autógrafo. Yo no sabía quién era en ese momento.-¿Lo visitan mucho?

-Me han visitado muchas personalidades, y siempre tengo amigos y familiares en esta casa. García Márquez se pasó un día entero y me dijo que fue uno de los más felices de su vida. Almorzamos y cenamos juntos. Hablamos de muchas cosas. Hasta aquí llegan un montón de turistas, pero a veces me tengo que esconder porque no puedo trabajar. Una vez una periodista italiana vino aquí y me dijo que yo vivía en el culo del mundo.

-¿Y usted qué le contestó?

-Sí, pero no hiede.

-¿Cuál es el lugar que le falta por ver?

-China.

-¿Hay muchos dispuestos a seguir esta tradición?

-Todo el mundo se ha ido, pero yo tengo a mi nieto Hirochi Robaina. Desde hace diez años está en la vega conmigo. Primero se hizo tabaquero en las fábricas de H. Upmann y Partagás, en La Habana. Ahí es donde se aprende de verdad. Para el veguero todas las hojas son buenas.

“En las últimas cinco cosechas Hirochi ha estado al frente de casi todo. Ya no lo llevo tan recio. Nada más de mirarlo ya él sabe lo que quiero. Llevamos dos años en el primer lugar. Y este estoy seguro de que vamos por la tercera vuelta. Tenemos para aportar del 75 al 80 por ciento de las capas de exportación en la provincia.

-¿Cómo le gustaría que lo recordaran?

-Como lo que soy. Un campesino humilde                                                     Tomado de : CUBADEBATE

Concierto por la Patria: Cuba no es más la palma sola

10 Abril 2010  
Silvio Rodriguez en Concierto por la Patria.

Silvio Rodriguez en Concierto por la Patria.

Ya arrancó el Concierto por la Patria en Santiago de Cuba y La Habana. Cubadebate les ofrece la intervención de Silvio Rodríguez, Nancy Morejón y Miguel Barnet, entre los primeros oradores en la Tribuna Antimperialista de Ciudad de La Habana. También, las palabras de Teresa Melo, poeta, oradora en el antiguo Cuartel Moncada, donde se celebra el concierto santiaguero. Seguimos minuto lo que acontece en ambas ciudades e informamos también por Twitter y por Facebook.

Palabras de Silvio Rodríguez

Preguntas de un trovador que sueña

Si el flautista de Hamelín partiera con todos nuestros hijos ¿comprenderíamos que se nos va el futuro?

Si ese futuro que se nos va supiera adónde lo lleva el flautista
de Hamelín ¿partiría con él?

Si un huelguista de hambre exigiera que Obama levantara el bloqueo ¿lo apoyaría el Grupo Prisa?

Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de
la CIA hiciéramos una carta de denuncia  ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?

Si algunas firmas meditaran antes de condenar las cárceles ajenas ¿resultarían incólumes las propias?

Si un líder del norte es un líder ¿por qué es caudillo el que nació
en el sur?

Si la política imperial es responsable de algunas de nuestras desgracias ¿no deberíamos liberarnos también
de esa parte de la política imperial?

Si condenamos la guerra fría ¿nos referimos a toda o sólo a la porción ajena?

Si este gobierno ha sido tan malo ¿de dónde ha salido este
pueblo tan bueno?

Aborto (marque con una cruz): asesinato, hedonismo, piedad

Homosexuales (marque con una cruz): Elton John advierte que
Cristo era gay

¿Quién le importa al PP? (marque con una cruz): ¿Zapata o Zapatero?

Si la Casa Blanca devolviera Guantánamo y acabara el embargo
¿qué posición (común) adoptaría el Kama-Sutra europeo?

Si el que hoy maldice ayer bendijo ¿con quién pasó la noche?

Si de veras nos haría tanto daño una amnistía
¿por qué no me lo explican?

Si la suma de ambas intransigencias nos extingue y la nada baldía nos arrastra al pasado ¿nuestros hijos
tendrán lo que merecen?

¿Qué pasa con los negros? ¿Qué pasa con los amarillos?
¿Qué pasa con los blancos? ¿Qué pasa con los
rojos, con los azules e incluso con los hombrecillos verdes?

Si alguien roba comida y después resulta que no da la vida
¿qué hacer?

Si otro Martí naciera entre nosotros ¿podría  ser emigrante, rapero, cuentapropista, ciudadano provincial en una chabola periférica?

Patria, Universo, Vida, respeto al semejante y todos Venceremos
un poquito.

Palabras de Teresa Melo

Todos somos Cuba

Estoy aquí como poeta santiaguera y cubana, pero no voy a leer un poema. Siento que no me alcanzan hoy las palabras de ninguno de los poemas que he escrito y publicado, para decir lo que quiero. Es también por eso que me acompaña la fuente de mi poesía de vida: mi hija Daniela. A ustedes, gente mía, dedico estas palabras breves que no son un poema; a ustedes, y a Daniela, como si ella fuera ahora, y lo es, todos los niños de Cuba.

También me he leído lo que se escribe de Cuba en estos días: los que la conocen y la defienden, los que quieren desconocerla y la denigran. Cada vez que las leo tengo presente que Cuba no es sólo la palabra del lugar en que nacimos. Yo soy Cuba, y ustedes, todos, somos Cuba. Estos muros cuya historia bien conocemos son Cuba, y esta tierra donde estamos, de la que son dueños los niños que aquí estudian, son Cuba. Así que yo no vivo, y ustedes no viven, en la imagen de Cuba de la CNN y de otros grandes medios de comunicación del mundo, porque ya sabemos que allí la realidad es distinta a la realidad, y que allí la imagen de las guerras se construye para que parezcan videojuegos, mientras en la realidad las guerras las pagan los niños que no podrán sonreír más a las mañanas del mundo. En aquella realidad, las bases militares son asépticos lugares donde ondea televisivamente la bandera norteamericana, cuando en la realidad son lugares exportadores de muerte en tierra ajena. Me reconozco en nuestra vida, hermosa y difícil, no en la imagen construida de Cuba.

Creo en el esplendente pensamiento de mi patria, traducido en poesía, alimentado por la esencial poesía que está detrás de las palabras del poema: sus materiales son la maravillosa gente, los árboles donde se abrazan los muchachos, las canciones del trovador, la esquina del barrio, la hora ruidosa en que los niños salen de las escuelas, el café de las mañanas, las bellas banderas, el color de las yagrumas, los corazones apretados por las imágenes de guerra en los noticieros, los libros en las montañas, una escuela para un solo estudiante, el campo recién sembrado y oloroso, los colores del equipo de pelota, el sonido de la corneta china y los cuerpos rientes de la Isla. Esa es la poesía que no saldrá nunca en las noticias de los enemigos de la belleza. Esa es la poesía que tenemos que seguir haciendo juntos.

Sé (sabemos) que una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad, pero envenena criterios, distorsiona visiones y enrarece miradas. Así que también sé (sabemos) que tenemos que repetir una vez y otra vez nuestras verdades, contra el veneno, la distorsión y el enrarecimiento.

Creo, como escribió el poeta cubano José Lezama Lima, que nacer es aquí una fiesta innombrable. Ser parte de esa fiesta nos da el derecho a la luz y a la oscuridad, al sol y a sus manchas, al cielo azul y a la nube que es nuestra y que nos corresponde sólo a nosotros deshacer o convertir en lluvia.

Creo en la belleza de los colores de mi luz de patria. En el blanco de la paloma pintada por Pablo Picaso y la rosa franca de José Martí. En el blanco de las “almas de blanco” que entregan salud y sonrisa a los desvastados por sismos de la naturaleza y de las sociedades. En ese blanco creo, así que sé que ese símbolo es mío, es nuestro, es de Cuba.

Creo en la belleza de los gladiolos que nacen en mi tierra. Quienes ayer enarbolaron martillos creyendo destruir la música, quienes ayer destrozaron un pavorreal creyendo destruir el arte, quienes se hacen fotos junto a un torturado como trofeo, quienes creen en un Nobel de Paz con el uniforme de la guerra, no pueden enarbolar mis gladiolos. Ninguna flor crece abonada por el engaño, la manipulación, la hipocresía y el dinero. Así que este gladiolo y todas las flores que simbolizan la belleza, abonados por las manos que los siembran, son míos, son nuestros, son de Cuba.

Mientras recorremos los caminos de la Isla abiertos y ensanchados por las ganancias espirituales de los libros, otros pretenden fabricarse mártires con materiales en los que ninguna persona de bien puede creer. Pensemos nosotros en un poeta que no está aquí hoy, porque fue traído a las antiguas mazmorras del lugar en que estamos, el 26 de julio de 1953. Era el adolescente Raúl Gómez García. Ese día tuvo tiempo de escribir una nota a su madre que decía: Caí preso, tu hijo. Nunca regresó a su madre. Fue despedazado a golpes, torturado, asesinado, porque creía en los sueños que nos sostienen hoy, porque creía en los gladiolos y en la rosa blanca. De esa materia es que nacen los mártires.

Viva la vida. Nuestra vida. Viva Cuba.

Palabras de Nancy Morejón

Cuba no es más la palma sola

Más que nunca la Patria vive hoy su propia historia que es una sucesión de varias revoluciones renacidas en una sola, ésta, inmensa, más grande que nosotros mismos en cuyo seno alentamos los escritores, intelectuales, pensadores y artistas presentes esta tarde para proclamar nuestro incondicional amor a esta Revolución, a la Patria, ambas forjadas por todos nosotros para hacer honor a aquella idea martiana de que “Patria es humanidad”.

Como en La Demajagua, como en Baraguá, como en Girón y la Crisis de Octubre, Cuba es del mundo entero y no está sola porque, como una palma en el centro del Golfo, resume hoy la honda de David y se yergue ante la infamia y la mentira de la más reciente campaña, aviesa y agresiva, que pretende falsear nuestra imagen.  Durante medio siglo, hemos construido un proyecto humano y lo seguiremos construyendo en las más difíciles circunstancias.  Sabemos con cuánto ensañamiento y morbo los enemigos de siempre manipulan y tergiversan nuestra realidad.  Sabemos cómo financian a diario a voces detractoras para desacreditar nuestros ideales y acciones.  Hemos fundado una democracia imperfecta tal vez pero original y propia, mucho más participativa y legítima que la que nos intentan imponer.  No tienen moral los que han orquestado esta campaña para darnos lecciones de derechos humanos.  Detengamos esta nueva agresión contra una isla asediada y bloqueada durante medio siglo.

Con este concierto, nos unimos en defensa de la nación cubana y de la verdad; con su espíritu estamos expresando nuestro amor a la Patria que defenderemos siempre y, con la nobleza de este acto de fe, apelamos a la conciencia de todos los artistas, intelectuales, pensadores, mujeres y hombres de buena voluntad a que se unan a nuestro llamado en defensa de Cuba, de la Patria, que no es otra cosa que la defensa de la humanidad.  Cuba no es más la palma sola sino un bosque de solidaridad.

Palabras de Miguel Barnet

Empujando un país

En 1962, durante los días de la Crisis de Octubre, en los talleres de la UNEAC, escribí este poema que titulé Patria y dice:

No puedo esperar más
digo y vuelvo a repetir ahora
que cada día que pasa
quiero más este viento debajo de las hojas

Esta casa que mis ojos han visto diariamente
Que yo sabré cuidar
y la sombra del jagüey
Y la tierra

Pero no basta. Ahora van a oírme una voz
templada en el fuego
porque han preguntado por mí

Y me parece que se trata
de un amigo cercano
Y mi corazón me entiende
Y yo sé que a mi lado, en los pueblos, lejos, en el campo
hay una fuerza como el viento
que está dispuesta a defender la vida


45 años después, y como reafirmación a mi compromiso con la Patria y con la Revolución que ahora se ve de nuevo amenazada por el mismo enemigo de siempre, escribí estos versos que titulé Empujando un país:

Yo soy el que anda por ahí
empujando un país

No es una fantasía, es cierto,
me he pasado la vida empujando un país

Con grandes piedras del camino
y mis zapatos gigantes
he ido poco a poco empujando un país

Contra los grandes vientos
y la noche que chirría en sus goznes,
contra la falta de oxígeno
y los malos presagios
he hecho lo indecible por empujar un país

Pero hay muchas otras cosas que hacer
como amar en lo oscuro,
sin paredes por cierto,
o desgranar el arroz cotidiano con sabor a coleópteros,
o limarse las uñas frente a un espejo de azogue,
o jugar a la pelota
con los niños estrábicos del barrio

Así que perdonen si no escucho
Las quejas de mis contemporáneos

Yo no puedo hacer otra cosa
que seguir empujando un país

El IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba

 » Reflexiones de Fidel, Especiales

8 Abril 2010 Haga un comentario

Tuve el privilegio de seguir directamente voz, imágenes, ideas, argumentos, rostros, reacciones y aplausos de los delegados participantes en la sesión final del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, que tuvo lugar en el Palacio de Convenciones el pasado domingo 4 de abril. Las cámaras de televisión recogen detalles desde proximidades y ángulos mucho mejores que los ojos de las personas presentes en cualquiera de esos eventos.

No exagero si digo que ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi larga y azarosa vida. No podía estar allí, pero lo viví dentro de mí mismo, como quien recorre el mundo de las ideas por las cuales ha luchado las tres cuartas partes de su existencia. De nada valdrían sin embargo ideas y valores para un revolucionario, sin el deber de luchar cada minuto de su vida para vencer la ignorancia con que todos venimos al mundo.

Aunque pocos lo admitan, el azar y las circunstancias desempeñan un papel decisivo en los frutos de cualquier obra humana.

Entristece pensar en tantos revolucionarios, con muchos más méritos, que no pudieron siquiera conocer el día de la victoria de la causa por la cual lucharon y murieron, fuese la independencia o una profunda revolución social en Cuba.  Ambas al final inseparablemente unidas.

Desde mediados de 1950, año en que concluí mis estudios universitarios, me consideraba un revolucionario radical y avanzado, gracias a las ideas que recibí de Martí, Marx y, junto a ellos, una legión incontable de pensadores y héroes deseosos de un mundo más justo. Había transcurrido entonces casi un siglo desde que nuestros compatriotas iniciaron el 10 de octubre de 1868 la primera guerra de independencia de nuestro país contra lo que restaba en América de un imperio colonial y esclavista.   El poderoso vecino del Norte había decidido anexarse a nuestro país como fruta madura de un árbol podrido. En Europa habían surgido ya con fuerza la lucha y las ideas socialistas del proletariado contra la sociedad burguesa que tomó el poder por ley histórica durante la Revolución Francesa que estalló en julio de 1789 inspirada en las ideas de Juan Jacobo Rousseau y los enciclopedistas del siglo XVIII, las cuales constituyeron igualmente las bases de la Declaración de Filadelfia el 4 de julio de 1776, portadora de las ideas revolucionarias de aquella época. Con creciente frecuencia en la historia humana, los acontecimientos se mezclan y superponen.

El espíritu autocrítico, la incesante necesidad de estudiar, observar y reflexionar, son a mi juicio características de las que no puede prescindir ningún cuadro revolucionario.

Mis ideas, desde bastante temprano, eran ya irreconciliables con la odiosa explotación del hombre por el hombre, concepto brutal en que se basaba la sociedad cubana bajo la égida del país imperialista más poderoso que ha existido. La cuestión fundamental, en plena Guerra Fría, era la búsqueda de una estrategia que se ajustara a las condiciones concretas y peculiares de nuestro pequeño país, sometido al abyecto sistema económico impuesto a un pueblo semianalfabeto, aunque de singular tradición heroica, a través de la fuerza militar, el engaño y el monopolio de los medios de información, que convertían en actos reflejos las opiniones políticas de la inmensa mayoría de los ciudadanos. A pesar de esa triste realidad, no podían, sin embargo, impedir el profundo malestar que sembraban en la inmensa mayoría de la población la explotación y los abusos de tal sistema.

Después de la Segunda Guerra Mundial por el reparto del planeta, que fue la causa de la segunda carnicería -separada de la anterior por apenas 20 años, desatada esta vez por la extrema derecha fascista, que costó la vida a más de 50 millones de personas, entre ellas alrededor de 27 millones de soviéticos-, en el mundo prevalecieron por un tiempo los sentimientos democráticos, las simpatías por la URSS, China y demás Estados aliados en aquella guerra que finalizó con el empleo innecesario de dos bombas atómicas, que ocasionaron la muerte a cientos de miles de personas en dos ciudades indefensas de una potencia ya derrotada por el avance indetenible de las fuerzas aliadas, incluidas las tropas del Ejército Rojo, que en breves días habían liquidado al poderoso ejército japonés de Manchuria.

La Guerra Fría fue iniciada por el nuevo Presidente de Estados Unidos casi inmediatamente después de la victoria. El anterior, Franklin D. Roosevelt, que gozaba de prestigio y simpatía internacional por su posición antifascista, murió después de su tercera reelección, antes de finalizar aquella guerra.  Sustituido entonces por su vicepresidente Harry Truman, un hombre descolorido y mediocre, fue este el responsable de aquella política funesta.

Estados Unidos, único país desarrollado que no sufrió destrucción alguna debido a su posición geográfica, atesoraba casi todo el oro del planeta y los excedentes de la producción industrial y agrícola, e impuso condiciones onerosas a la economía mundial a través del famoso acuerdo de Bretton Woods, de funestas consecuencias que aún perduran.

Antes de iniciarse la Guerra Fría, en la propia Cuba existía una Constitución bastante progresista, la esperanza y las posibilidades de cambios democráticos aunque nunca, por  supuesto, las de una revolución social. La liquidación de esa Constitución por un golpe reaccionario en medio de la Guerra Fría, abrió las puertas a la revolución socialista en nuestra Patria, que fue el aporte fundamental de nuestra generación.

El mérito de la Revolución Cubana se puede medir por el hecho de que un país tan pequeño haya podido resistir durante tanto tiempo la política hostil y las medidas criminales lanzadas contra nuestro pueblo por el imperio más poderoso surgido en la historia de la humanidad, el cual, acostumbrado a manejar a su antojo a los países del hemisferio, subestimó a una nación pequeña, dependiente  y pobre a pocas millas de sus costas. Ello no habría sido jamás posible sin la dignidad y la ética que caracterizaron siempre las acciones de la política de Cuba, asediada por repugnantes mentiras y calumnias. Junto a la ética, se forjaron la cultura y la conciencia que hicieron posible la proeza de resistir durante más de 50 años. No fue un mérito particular de sus líderes, sino fundamentalmente de su pueblo.

La enorme diferencia entre el pasado -en que apenas podía pronunciarse la palabra socialismo- y el presente, se pudo apreciar el día de la sesión final del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, en los discursos de los delegados y en las palabras del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Es muy conveniente que lo que allí se dijo se reproduzca y conozca dentro y fuera del país a través de los más variados medios de divulgación, no tanto por lo que a nuestros compatriotas atañe, curtidos en esta lucha durante largo tiempo, sino por lo que a los pueblos del mundo conviene conocer la verdad y las gravísimas consecuencias hacia donde el imperio y sus aliados conducen a la humanidad.

En sus palabras de clausura, breves, profundas, precisas, Raúl puso los puntos sobre las íes en varios temas de suma importancia. El discurso fue una estocada profunda en las entrañas del imperio y sus cínicos aliados, al expresar críticas y autocríticas que hacen más fuertes e inconmovibles la moral y la fuerza de la Revolución Cubana, si somos consecuentes con lo que cada día nos enseña un proceso tan dialéctico y profundo en las condiciones concretas de Cuba.

Tan acostumbrado estaba el imperio a imponer su voluntad, que menospreció la resistencia de que es capaz un pequeño país latinoamericano del Caribe, a 90 millas de sus costas, en el que era propietario de sus riquezas fundamentales, monopolizaba el control de sus relaciones comerciales y políticas, e impuso por la fuerza una base militar contra la voluntad de la nación, bajo el manto de un acuerdo legal al que asignaron además carácter constitucional. Menospreciaron el valor de las ideas frente a su inmenso poder.

Raúl les recordó cómo las fuerzas mercenarias fueron derrotadas en Girón antes de cumplirse las 72 horas del desembarco, a los ojos de la flota naval yanqui; la firmeza con que nuestro pueblo se mantuvo inconmovible en la Crisis de Octubre de 1962, al no aceptar la inspección de nuestro territorio por Estados Unidos -tras la fórmula inconsulta del acuerdo entre la URSS y dicho país que ignoraba la soberanía nacional- a pesar del incalculable número de armas nucleares que apuntaban contra la isla.

Tampoco faltó la referencia a las consecuencias de la desintegración de la URSS, que significó la caída de un 35% de nuestro PIB y el 85% del comercio exterior de Cuba, a lo que se sumó la intensificación del criminal bloqueo comercial, económico y financiero a nuestra Patria.

Casi 20 años han transcurrido desde aquel triste y funesto acontecimiento, y sin embargo Cuba sigue en pie decidida a resistir. Por ello, adquiere especial importancia la necesidad de superar y vencer todo lo que conspire contra el desarrollo sano de nuestra economía. Raúl no dejó de recordar que hoy el sistema imperialista impuesto al planeta amenaza seriamente la supervivencia de la especie humana.

Contamos actualmente con un pueblo que pasó del analfabetismo a uno de los más altos niveles de educación del mundo, que es dueño de los medios de divulgación masiva, y puede ser capaz de crear la conciencia necesaria para superar dificultades viejas y nuevas. Con independencia de la necesidad de promover los conocimientos, sería absurdo ignorar que, en un mundo cada vez más complejo y cambiante, la necesidad de trabajar y crear los bienes materiales que la sociedad necesita constituye el deber fundamental de un ciudadano. La Revolución proclamó la universalización de los conocimientos, consciente de que cuanto más conozca, más útil será el ser humano en su vida;  pero nunca se dejó de exaltar el deber sagrado del trabajo que la sociedad requiere. El trabajo físico es, por el contrario, una necesidad de la educación y la salud humana, por ello, siguiendo un principio martiano, se proclamó desde muy temprano el concepto de estudio y trabajo. Nuestra educación avanzó considerablemente cuando se proclamó el deber de ser profesores y decenas de miles de jóvenes optaron por la enseñanza -o lo que fuese más necesario para la sociedad. El olvido de cualquiera de estos principios entraría en conflicto con la construcción del socialismo

Igual que todos los pueblos del Tercer Mundo, Cuba es víctima del robo descarado de cerebros y fuerza de trabajo joven;  no se puede cooperar jamás con ese saqueo de nuestros recursos humanos.

La tarea a la que cada cual consagre su vida, no solo puede ser fruto del deseo personal, sino también de la educación. La recalificación es una necesidad irrenunciable de cualquier sociedad humana.

Los cuadros del Partido y del Estado deberán enfrentar problemas cada vez de mayor complejidad. De los responsables de la educación política se demandarán mayores conocimientos que nunca de la historia y la economía, precisamente por la complejidad de su trabajo. Basta leer las noticias que llegan todos los días de todas partes para comprender que la ignorancia y la superficialidad son absolutamente incompatibles con las responsabilidades políticas. Los reaccionarios, los mercenarios, los que anhelan consumismo y rehúsan el trabajo y el estudio, tendrán cada vez menos espacio en la vida pública. No faltarán jamás en la sociedad humana los demagogos, los oportunistas, los que anhelan soluciones fáciles en busca de popularidad, pero los que traicionan la ética tendrán cada vez menos posibilidades de engañar. La lucha nos ha enseñado el daño que pueden causar el oportunismo y la traición.

La educación de los cuadros será la tarea más importante que los partidos revolucionarios deberán dominar. No habrá jamás soluciones fáciles, el rigor y la exigencia tendrán que prevalecer. Cuidémonos  especialmente también de aquellos que junto al agua sucia vierten los principios y los sueños de los pueblos.

Hace días deseaba hablar del Congreso de la Juventud, pero preferí esperar su divulgación y no robarle espacio alguno en la prensa.

Ayer, siete de abril, fue el cumpleaños de Vilma. Escuché con emoción, a través de la televisión, su propia voz acompañada por las finas notas de un piano. Cada día valoro más su trabajo y todo lo que hizo por la Revolución y por la mujer cubana. Las razones para luchar y vencer se multiplican cada día.

Fidel Castro Ruz

Abril 8 de 2010

3 y 40 p.m.


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Raúl Castro: Cuba no teme a la mentira ni se arrodilla ante presiones


4 Abril 2010

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas. La Habana, 4 de abril de 2010, año 52 de la Revolución.

Raúl Castro en el Congreso de la UJC

Compañeras y compañeros delegados e invitados:

Hemos tenido un buen Congreso, que realmente se inició en octubre del pasado año con las reuniones abiertas en que participaron cientos de miles de jóvenes, continuó con las asambleas de balance de las organizaciones de base y de los comités municipales y provinciales, en que fueron tomando forma los acuerdos adoptados en estas sesiones finales.

Si algo ha abundado en los poco más de cinco años transcurridos desde que Fidel clausuró el VIII Congreso de la UJC, el 5 de diciembre de 2004, ha sido el trabajo y los desafíos.

Celebramos este Congreso en medio de una de las más feroces y concertadas campañas mediáticas contra la Revolución Cubana en sus 50 años de existencia, tema al que necesariamente tendré que referirme más adelante.

Aunque no pude asistir a las asambleas previas al Congreso, me he mantenido informado de manera resumida de todas ellas. Conozco que se ha hablado poco de logros para concentrarse en los problemas, mirándose hacia adentro y sin emplear más tiempo del necesario en valorar los factores externos. Es el estilo que debe caracterizar de modo permanente el trabajo de la UJC, frente a aquellos que se dedican a buscar la paja en el ojo ajeno en vez de emplear ese esfuerzo en hacer lo que les corresponde.

Ha sido gratificante escuchar a muchos jóvenes dedicados a la producción explicar con orgullo y palabras sencillas la labor que realizan, sin apenas mencionar dificultades materiales y trabas burocráticas que los afectan.

Muchas de las deficiencias analizadas no son nuevas, han acompañado a la organización desde hace bastante tiempo, sobre ellas los congresos anteriores adoptaron los acuerdos correspondientes y sin embargo se reiteran en mayor o menor medida, lo cual es una demostración de la insuficiente sistematicidad y rigor en el control de su cumplimiento.

En este sentido es justo y necesario repetir algo en lo que los compañeros Machado y Lazo, que presidieron numerosas asambleas, han insistido: el Partido se siente igualmente responsable de cada deficiencia del trabajo de la UJC, muy especialmente de los problemas en la política de cuadros.

No debemos permitir que, una vez más, los documentos aprobados se conviertan en letra muerta y se engaveten a modo de memorias. Deben constituir la guía para la acción cotidiana a nivel del Buró Nacional y de cada militante. Lo fundamental ya ha sido acordado por ustedes, ahora lo que resta es trabajar.

Algunos son muy críticos al referirse a la juventud de hoy y se olvidan que ellos también un día fueron jóvenes. Sería iluso pretender que los pinos nuevos sean iguales a los de épocas pasadas, un sabio proverbio reza: los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres.

Los jóvenes cubanos han estado siempre dispuestos a afrontar los retos, así lo demostraron en la recuperación de los daños causados por los huracanes, el enfrentamiento a las provocaciones del enemigo y las tareas de la defensa, podría mencionar muchos más.

La edad promedio de los delegados al Congreso es de 28 años, todos crecieron por tanto en estos duros años de período especial y han sido partícipes de los esfuerzos de nuestro pueblo para mantener las conquistas principales del socialismo en medio de una situación económica muy compleja.

Precisamente, por la importancia de que la vanguardia de la juventud esté al tanto de nuestra realidad económica, la Comisión del Buró Político, considerando la positiva experiencia del análisis efectuado al respecto con los Diputados de la Asamblea Nacional, aprobó brindar a las asambleas municipales de la UJC una información que describe, con toda crudeza, la situación actual y las perspectivas en esta materia, la cual recibieron más de 30 mil jóvenes militantes, al igual que los principales dirigentes partidistas, de las organizaciones de masas y los gobiernos a los diferentes niveles.

La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella depende la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social.

Sin una economía sólida y dinámica, sin eliminar gastos superfluos y el derroche, no se podrá avanzar en la elevación del nivel de vida de la población, ni será posible mantener y mejorar los elevados niveles alcanzados en la educación y la salud que gratuitamente se garantizan a todos los ciudadanos.

Sin una agricultura fuerte y eficiente que podemos desarrollar con los recursos de que disponemos, sin soñar con las grandes asignaciones de otros tiempos, no podemos aspirar a sostener y elevar la alimentación de la población, que tanto depende todavía de importar productos que pueden cultivarse en Cuba.

Sin que las personas sientan la necesidad de trabajar para vivir, amparadas en regulaciones estatales excesivamente paternalistas e irracionales, jamás estimularemos el amor por el trabajo, ni solucionaremos la falta crónica de constructores, obreros agrícolas e industriales, maestros, policías y otros oficios indispensables que poco a poco van desapareciendo.

Sin la conformación de un firme y sistemático rechazo social a las ilegalidades y diversas manifestaciones de corrupción, seguirán no pocos, enriquecidos a costa del sudor de la mayoría, diseminando actitudes que atacan directamente a la esencia del socialismo.

Si mantenemos plantillas infladas en casi todos los ámbitos del quehacer nacional y pagamos salarios sin vínculo con los resultados, elevando la masa de dinero en circulación, no podemos esperar que los precios detengan su ascenso constante, deteriorando la capacidad adquisitiva del pueblo. Sabemos que sobran cientos de miles de trabajadores en los sectores presupuestado y empresarial, algunos analistas calculan que el exceso de plazas sobrepasa el millón de personas y este es un asunto muy sensible que estamos en el deber de enfrentar con firmeza y sentido político.

La Revolución no dejará a nadie desamparado, luchará por crear las condiciones para que todos los cubanos tengan empleos dignos, pero no se trata de que el Estado se encargue de ubicar a cada uno tras varias ofertas laborales. Los primeros interesados en encontrar un trabajo socialmente útil deben ser los propios ciudadanos.

En resumen, continuar gastando por encima de los ingresos sencillamente equivale a comernos el futuro y poner en riesgo la supervivencia misma de la Revolución.

Nos enfrentamos a realidades nada agradables, pero no cerramos los ojos ante ellas. Estamos convencidos de que hay que romper dogmas y asumimos con firmeza y confianza la actualización, ya en marcha, de nuestro modelo económico, con el propósito de sentar las bases de la irreversibilidad y el desarrollo del socialismo cubano, que sabemos constituye la garantía de la independencia y soberanía nacional.

No ignoro que algunos compañeros a veces se desesperan, deseando cambios inmediatos en múltiples esferas. Naturalmente me refiero ahora a aquellos que lo hacen sin la intención de prestarse al juego del enemigo. Comprendemos esas inquietudes que por lo general se originan en el desconocimiento de la magnitud de la tarea que tenemos por delante, la profundidad y complejidad de las interrelaciones entre los diferentes factores del funcionamiento de la sociedad que deberán modificarse.

Los que piden avanzar más rápido, deben tener en cuenta el rosario de asuntos que estamos estudiando, de los cuales sólo les he mencionado hoy algunos. Debemos evitar que por apresuramiento o improvisación, tratando de solucionar un problema, causemos otro mayor. En asuntos de envergadura estratégica para la vida de toda la nación no podemos dejarnos conducir por emociones y actuar sin la integralidad requerida. Esa es, como ya explicamos, la única razón por la cual decidimos posponer unos meses más la celebración del Congreso del Partido y la Conferencia Nacional que lo precederá.

Este es el mayor y más importante desafío que tenemos para asegurar la continuidad de la obra construida en estos 50 años, que nuestra juventud ha asumido con total responsabilidad y convicción. El lema que preside este Congreso es “Todo por la Revolución” y ello significa, en primer lugar, fortalecer y consolidar la economía nacional.

La juventud cubana está llamada a tomar el relevo de la generación fundadora de la Revolución y para conducir la gran fuerza de las masas requiere de una vanguardia que convenza y movilice, a partir de la autoridad que emana del ejemplo personal, encabezada por dirigentes firmes, capaces y prestigiosos, líderes de verdad, no improvisados, que hayan pasado por la insustituible forja de la clase obrera, en cuyo seno se cultivan los valores más genuinos de un revolucionario. La vida nos ha demostrado con elocuencia el peligro de violar ese principio.

Fidel lo expresó claramente en la clausura del Segundo Congreso de la UJC, el 4 de abril de 1972: cito:

“Nadie aprenderá a nadar sobre la tierra, y nadie caminará sobre el mar. Al hombre lo hace su medio ambiente, al hombre lo hace su propia vida, su propia actividad”.  Y concluyó:

“Aprenderemos a respetar lo que crea el trabajo, creando. Enseñaremos a respetar esos bienes, enseñándolo a crear esos bienes”.

Esta idea, pronunciada hace 38 años y que seguramente fue ovacionada en aquel congreso, es otra muestra evidente de los asuntos que acordamos y que luego no cumplimos.

Hoy más que nunca se requieren cuadros capaces de llevar a cabo una labor ideológica efectiva, que no puede ser diálogo de sordos ni repetición mecánica de consignas; dirigentes que razonen con argumentos sólidos, sin creerse dueños absolutos de la verdad; que sepan escuchar, aunque no agrade lo que algunos digan; que valoren con mente abierta los criterios de los demás, lo que no excluye rebatir con fundamentos y energía aquellos que resulten inaceptables.

Fomentar la discusión franca y no ver en la discrepancia un problema, sino la fuente de las mejores soluciones. La unanimidad absoluta generalmente es ficticia y por tanto dañina. La contradicción, cuando no es antagónica como es nuestro caso, es motor del desarrollo. Debemos suprimir, con toda intencionalidad, cuanto alimente la simulación y el oportunismo. Aprender a colegiar las opiniones, estimular la unidad y fortalecer la dirección colectiva, son rasgos que deben caracterizar a los futuros dirigentes de la Revolución.

Jóvenes con la actitud y capacidad necesarias para asumir tareas de dirección existen a lo largo y ancho del país. El reto es descubrirlos, prepararlos y asignarles paulatinamente mayores responsabilidades. Las masas se encargarán de confirmar que la selección fue correcta.

Apreciamos que continúa avanzándose en cuanto a la composición étnica y de género. Es una dirección en la que no podemos permitirnos retrocesos ni superficialidades y en la que la UJC debe trabajar de manera permanente. De paso, recalco que es otro de los acuerdos que adoptamos, en este caso hace 35 años en el Primer Congreso del Partido, cuyo cumplimiento después dejamos a la generación espontánea y no controlamos como correspondía, siendo este además uno de los primeros pronunciamientos de Fidel en reiteradas ocasiones, desde el triunfo de la Revolución.

Como les decía al principio, la celebración de este Congreso ha coincidido con una descomunal campaña de descrédito contra Cuba, organizada, dirigida y financiada desde los centros del poder imperial en Estados Unidos y Europa, enarbolando hipócritamente las banderas de los derechos humanos.

Se ha manipulado con cinismo y desfachatez la muerte de un sancionado a privación de libertad en 14 causas por delitos comunes, devenido por obra y gracia de la mentira repetida y el afán de recibir apoyo económico desde el exterior, en un “disidente político”, que fue incitado a mantener una huelga de hambre con demandas absurdas.

A pesar de los esfuerzos de nuestros médicos falleció, lo que también lamentamos en su momento y denunciamos a los únicos beneficiarios de este hecho, los mismos que hoy estimulan a otro individuo a continuar en actitud similar de chantaje inaceptable. Este último, a pesar de tanta calumnia, no está en prisión, es una persona en libertad que cumplió sanción por delitos comunes, en específico por agredir y lesionar a una mujer, médico y directora de un hospital, a la que además amenazó de muerte, y posteriormente a una persona anciana de casi 70 años, a quien hubo que extirparle el bazo. Al igual que en el caso anterior, se está haciendo lo posible por salvarle la vida, pero si no modifica su actitud autodestructiva, será responsable, junto a sus patrocinadores, del desenlace que tampoco deseamos.

Repugna el doble rasero de quienes en Europa guardan cómplice silencio frente a las torturas en la llamada guerra contra el terrorismo, permitieron vuelos clandestinos de la CIA que trasladaban prisioneros y hasta prestaron su territorio para la creación de cárceles secretas.

Qué dirían si como ellos hubiéramos violado las normas éticas y alimentáramos por la fuerza a estas personas, como se ha hecho habitualmente, entre otros muchos centros de tortura, en la Base Naval de Guantánamo. Por cierto, son los mismos que en sus propios países, como muestra la televisión casi a diario, emplean a las fuerzas policiales en cargas a caballo contra manifestantes, apaleándolos y disparándoles gases lacrimógenos y hasta balas. ¿Qué decir de los frecuentes maltratos y humillaciones a que someten a los inmigrantes?

La gran prensa occidental no sólo ataca a Cuba, también ha estrenado una nueva modalidad de implacable terror mediático contra los líderes políticos, intelectuales, artistas y otras personalidades que en todo el planeta alzan su voz contra la falacia y la hipocresía y simplemente evalúan los acontecimientos de manera objetiva.

Mientras tanto, pareciera que a los abanderados de la cacareada libertad de prensa se les ha olvidado que el bloqueo económico y comercial contra Cuba y todos sus inhumanos efectos sobre nuestro pueblo, conservan plena vigencia y se recrudecen; que la actual administración de los Estados Unidos no ha cesado en lo más mínimo el apoyo a la subversión; que la injusta, discriminatoria e injerencista posición común de la Unión Europea, patrocinada en su momento por el gobierno norteamericano y la extrema derecha española, sigue en pie reclamando un cambio de régimen en nuestro país, o lo que es lo mismo, la destrucción de la Revolución.

Más de medio siglo de combate permanente ha enseñado a nuestro pueblo que la vacilación es sinónimo de derrota.

No cederemos jamás al chantaje, de ningún país o conjunto de naciones por poderosas que sean, pase lo que pase. Tenemos derecho a defendernos. Si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos, en primer lugar en la verdad y los principios. Una vez más seremos firmes, serenos y pacientes ¡Sobran los ejemplos en nuestra historia!

Así pelearon nuestros heroicos mambises en las guerras por la independencia en el siglo XIX.

Así derrotamos la última ofensiva de diez mil soldados de la tiranía fuertemente armados, enfrentados inicialmente por apenas 200 combatientes rebeldes que bajo el mando directo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, durante 75 días, del 24 de mayo y el 6 de agosto de 1958, libraron más de 100 acciones combativas, incluidas cuatro batallas en un pequeño  territorio de entre 650 y 700 kilómetros cuadrados, es decir, un área menor que la que ocupa Ciudad de La Habana. Esta gran Operación decidió el curso de la guerra y poco más de cuatro meses después se produjo el triunfo de la Revolución, lo que motivó al Comandante Ernesto Che Guevara a escribir en su diario de campaña, cito: “El ejército batistiano salió con su espina dorsal rota de esta postrera ofensiva sobre la Sierra Maestra”.

Tampoco nos amedrentó la flota yanqui frente a las costas de Playa Girón en 1961. En sus propias narices aniquilamos a su ejército mercenario, en lo que constituyó la primera derrota de una aventura militar de los Estados Unidos en este continente.

Así lo hicimos nuevamente en 1962 durante la Crisis de Octubre. Ni un milímetro cedimos frente a las brutales amenazas de un enemigo que nos apuntaba con sus armas nucleares y se disponía a invadir la isla, ni siquiera lo hicimos tampoco cuando, negociadas a nuestras espaldas las condiciones para solucionar la crisis, los dirigentes de la Unión Soviética, el principal aliado en  tan difícil coyuntura y de cuyo apoyo dependía la suerte de la Revolución, de manera respetuosa trataron de convencernos para que aceptáramos la inspección en el suelo patrio de la retirada de su armamento nuclear y les respondimos que en todo caso se haría a bordo de sus barcos en aguas internacionales, pero nunca en Cuba.

Estamos seguros de que circunstancias peores que aquellas difícilmente puedan repetirse.

Ya en época más reciente, el pueblo cubano dio una muestra imborrable de su capacidad de resistencia y confianza en sí mismo cuando, como resultado de la desaparición del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética, Cuba sufrió la caída de su Producto Interno Bruto en un 35 por ciento, la reducción del comercio exterior en el 85 por ciento, la pérdida de los mercados de sus principales exportaciones, como el azúcar, níquel, cítricos y otros, cuyos precios descendieron a la mitad, la desaparición de créditos en condiciones favorables con la consiguiente interrupción de numerosas inversiones vitales como la primera Central electronuclear y la Refinería de Cienfuegos, el colapso del transporte, las construcciones y la agricultura al suprimirse de golpe el suministro de piezas de repuesto para la técnica, los fertilizantes, piensos y las materias primas de las industrias, provocando la paralización de cientos y cientos de fábricas y el abrupto deterioro cuantitativo y cualitativo de la alimentación de nuestro pueblo hasta niveles por debajo de la nutrición recomendada. Todos sufrimos aquellos calurosos veranos de la primera mitad de la década del 90 del  siglo  pasado  con apagones  superiores  a  las 12 horas diarias por falta de combustible para generar electricidad, y mientras todo esto acontecía, decenas de agencias de prensa occidentales, algunas de ellas sin disimular su regocijo, despachaban corresponsales a Cuba con la intención de ser las primeras en reportar la derrota definitiva de la Revolución.

En medio de esta dramática situación, nadie quedó abandonado a su suerte y se evidenció la fuerza que emana de la unidad del pueblo cuando se defienden ideas justas y una obra construida con tanto sacrificio. Sólo un régimen socialista, a pesar de sus deficiencias,  es capaz de superar gigantesca prueba.

No nos quitan por tanto el sueño las actuales escaramuzas de la ofensiva de la reacción internacional, coordinada como siempre por quienes no se resignan a comprender que este país jamás será doblegado, por una vía u otra, antes prefiere desaparecer como lo demostramos en 1962.

Hace sólo 142 años, el 10 de octubre de 1868, dio inicio esta Revolución, entonces se luchaba frente a un  decadente colonialismo europeo, siempre bajo el boicot del naciente imperialismo norteamericano que no deseaba nuestra independencia, hasta que la “fruta madura” cayera por “gravedad geográfica” en sus manos. Así sucedió al cabo de más de 30 años de guerras y enormes sacrificios del pueblo cubano.

Ahora los actores externos han intercambiado sus papeles. Desde hace más de medio siglo nos agrede y asedia constantemente el ya moderno y más poderoso imperio del planeta, auxiliándose del boicot que entraña la ultrajante Posición Común, que se mantiene intacta gracias a las presiones de algunos países y fuerzas políticas reaccionarias de la Unión Europea con diversos  condicionamientos inaceptables.

Nos preguntamos ¿por qué? y consideramos que sencillamente, porque en esencia los actores siguen siendo los mismos y no renuncian a sus viejas aspiraciones de dominación.

Los jóvenes revolucionarios cubanos comprenden perfectamente que para preservar la Revolución y el Socialismo y continuar siendo dignos y libres tienen por delante muchos años más de lucha y sacrificios.

Al propio tiempo, se ciernen sobre la humanidad colosales desafíos y corresponde, en primer lugar, a los jóvenes enfrentarlos. Se trata de defender la supervivencia misma de la especie humana, amenazada como nunca antes por el cambio climático, que se acelera por los patrones irracionales de producción y consumo que engendra el capitalismo.

Hoy somos siete mil millones los habitantes del planeta. La mitad de ellos son pobres, mil veinte millones pasan hambre. Cabe preguntarse qué ocurrirá en el 2050, cuando la población mundial ascienda a nueve mil millones y se hayan deteriorado aún más las condiciones de existencia sobre la Tierra.

La farsa en que concluyó la última cumbre en la capital de Dinamarca, en diciembre del pasado año, es una demostración de que el capitalismo con sus ciegas leyes de mercado jamás resolverá éste ni otros muchos problemas. Sólo la conciencia y la movilización de los pueblos, la voluntad política de los gobiernos y el avance del conocimiento científico y tecnológico podrán impedir la extinción del hombre.

Para finalizar quiero referirme a que en abril del próximo año se cumplirá medio siglo de la proclamación del carácter socialista de la Revolución y de la aplastante victoria sobre la invasión mercenaria en Playa Girón.

Celebraremos estos trascendentales acontecimientos en todos los rincones del país, desde Baracoa donde pretendieron desembarcar un batallón, hasta el extremo occidental de la nación y en la capital realizaremos un gran desfile popular y una revista militar, actividades todas en las que trabajadores, intelectuales y jóvenes serán los principales protagonistas.

Dentro de pocos días, el Primero de Mayo, nuestro pueblo revolucionario, a lo largo y ancho del país, en las calles y plazas públicas que por derecho le pertenecen, dará otra contundente respuesta a esta nueva escalada internacional de agresiones.

Cuba no teme a la mentira ni se arrodilla ante presiones, condicionamientos o imposiciones, vengan de donde vengan, se defiende con la verdad, que siempre, más temprano que tarde, termina por imponerse.

Hace 48 años, un día como hoy, nació la Unión de Jóvenes Comunistas. Aquel histórico 4 de abril de 1962 Fidel afirmó:

“Creer en los jóvenes es ver en ellos además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la patria ¡fe en la patria!, ¡amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismos!, convicción profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz, convicción profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas”, concluyó.

Así fue ayer, es hoy y seguirá siendo en el futuro.

Muchas gracias.

Versión al inglés de este discurso

Galería de imágenes. Fotos: Omara García Mederos/ AIN

Raúl Castro en el Congreso de la UJC

Raúl Castro en el Congreso de la UJC

Congreso de la UJC

Congreso de la UJC

Congreso de la UJC

Congreso de la UJC

Raúl Castro en el Congreso de la UJC

Raúl Castro en el Congreso de la UJC

Raúl Castro en el Congreso de la UJC

 




Dedican a Fidel IX Congreso de la UJC

4 Abril 2010 

Fidel CastroAl Comandante en Jefe Fidel Castro  en nombre de las nuevas generaciones de cubanos, dedicó Liudmila Álamo Dueñas, primera secretaria de la UJC, el IX Congreso de esa organización, que concluye este domingo sus faenas.

La también miembro del Consejo de Estado de la República de Cuba, presentó esta mañana en la sesión plenaria, el Informe Central a este encuentro, en el cual se resume el quehacer y resultados en los casi seis años transcurridos desde el Congreso anterior, en octubre de 2004.

Durante este tiempo  dijo- hemos abogado por el fortalecimiento de la vida interna de la organización y por lograr una mayor ejemplaridad de los militantes.

En este período  continuó- nos enfrentamos al enorme reto de realizar un trabajo efectivo sin rutinas ni formalismos, perfeccionar el funcionamiento de la organización y la aplicación de una mayor exigencia en el proceso de crecimiento de la organización.

Álamo también denunció la reciente escalada subversiva que se realiza a nivel internacional en contra de nuestro país, “dirigida a sembrar la duda y promover el hipercriticismo en contra de la Revolución “.

Por lo tanto  acotó- se vuelve necesario, hoy más que nunca, garantizar la unidad de nuestro pueblo, y estar preparados, en especial los jóvenes, grupo etario al que va dirigida de manera especial esa burda campaña mediática.

Al concluir su exposición, la dirigente comunista recordó que la juventud cubana defenderá el socialismo como única alternativa de desarrollo, justicia social y libertad.

Los jóvenes cubanos  sentenció- demostraremos que sí se puede, que con nosotros se puede contar y que nunca le fallaremos a la Revolución.

(Con información de AIN)

Asiste Raúl a celebraciones por aniversario de encuentro de Fidel con líderes religiosos


30 Marzo 2010 
Raúl Castro en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos.

Raúl Castro en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, asistió en La Habana al acto político-cultural por el aniversario 20 del encuentro del líder de la Revolución, Fidel Castro, con representantes de grupos religiosos y por los 25 años de la publicación del libro Fidel y la religión, del teólogo brasileño, Frei Betto.

Durante el evento señaló Betto que esa obra ayudó a reflexionar a personas de buena voluntad comprometidas con sueños de justicia y a NO crear catequesis equivocadas que llevan a la arrogancia clerical y una óptica fundamentalista.

A su vez, Raúl Súarez, director del Centro Memorial Martin Luther King, recordó el encuentro de los religiosos cubanos con el líder de la Revolución y entregó al jefe de Estado una misiva firmada por los participantes en la histórica reunión de 1990.

El presidente del Consejo Nacional de Iglesias de Cuba, Marcial Miguel Hernández, concedió una Biblia a Raúl Castro y donó una placa conmemorativa a su hermano, Fidel.

(Con información de la AIN)

Raúl Castro en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos

Raúl Castro en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos

Raúl Castro en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos

Frei Betto interviene en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos.

Raúl Castro en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos

El presidente cubano Raúl Castro conversa con Aleida Guevara March, la hija del Che.

Raúl Castro en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos

El Reverendo Raúl Suárez en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos

Frei Betto en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos

Frei Betto en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos.

Raúl Castro en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos

Cary Diego y Raúl Castro en el acto por el XX Aniversario del encuentro de Fidel con líderes religiosos.

 

Celia y sus desvelos periodísticos
Cubaperiodistas.cu destaca en el trigésimo aniversario de su muerte, el apoyo que ella brindó a los periodistas y al trabajo de la prensa revolucionaria. Siempre fue una aliada con quien contar

Modesto González

En la memoria de los cubanos viven  sus recuerdos, su tradición que va pasando de una generación a otra  y sus hechos  que ya son leyenda.

Ella es la heroína de la Sierra Maestra, de las costas, de la clandestinidad en Manzanillo, Niquero y Media Luna.


Celia en una de sus habituales visitas a Granma.

Genuina expresión de la mujer cubana, que junto a Fidel y Raúl participó en la guerra de liberación hasta sus últimas consecuencias. Después,  a partir del triunfo sobre la tiranía, permanecerá durante 21 años de trabajo incesante, en la primera fila de las transformaciones revolucionarias, unida con Fidel en la vanguardia del trabajo creativo y del pensamiento más avanzado.

Cubaperiodistas.cu destaca en este once de enero, trigésimo aniversario de su muerte, el apoyo que ella brindó a los periodistas y al trabajo de la prensa revolucionaria. Siempre fue una aliada con quien contar.

Desde la  lejana etapa en que  comenzaron a llegar corresponsales extranjeros y cubanos a reportar que la guerrilla alzada en la Sierra Maestra existía y que estaba en condiciones de llevar adelante la guerra revolucionaria, Celia desempeñó numerosas tareas que hicieron viable las conversaciones de los periodistas con Fidel y los hombres de la guerrilla. Al empezar a  atender   en la Sierra Maestra los asuntos de Fidel, ella tomó conciencia del valor que tenían los documentos y los papeles con cartas o mensajes que se cursaban entre el Comandante en Jefe y sus combatientes y con los miembros del Movimiento 26 de Julio, o con oficiales del  Ejército de Batista. Los periodistas que escriben sobre la historia, agradecerán eternamente la conservación, el cuidado y la organización que le dio ella a esos papeles, que hoy constituyen una fuente fidedigna de nuestro proceso revolucionario.

Cuando comenzó a funcionar  Radio Rebelde, su apoyo fue importante para la buena marcha de la emisora de onda corta. Ella  atendió  acuciosamente  que llegara a tiempo la información necesaria para los noticieros. Se preocupaba por las   condiciones de vida de los locutores y técnicos; y  que se mantuvieran cerca del   Comandante en Jefe,  de modo que en medio de los azares de la guerra no se perdiera la comunicación entre ellos.

Con la Revolución en el poder, en las redacciones de Revolución, Granma, Juventud Rebelde,  Bohemia  y otras publicaciones, hablaban de Celia como la amiga, la  madrina, el mejor  apoyo en la comunicación con el Comandante en Jefe. En la historia de esos medios de prensa sus visitas, conversaciones y acciones eran hechos que no se olvidan. En Granma recordamos que ella visitaba el periódico cuando se estaba preparando e imprimiendo, ya caída la noche, y con frecuencia permanecía hasta  la madrugada. En muchas ocasiones se formaba una peña  de actualidad con Jesús Montané, Celia Sánchez, Manuel Piñeiro, Jorge E. Mendoza (director de Granma) y otros amigos, que conversaban  sobre las noticias  importantes, las cuestiones que más preocupaban a Fidel y acerca de sus orientaciones,  que ellos dominaban con propiedad. También analizaban  asuntos que en aquel momento incidían en la opinión pública.

Celia se interesaba por los problemas que afectaban al personal de la redacción y a los obreros de la rotativa y apoyaba cualquier medida que fuera en  solución de sus problemas. Conocía las necesidades de equipos que tenían los fotorreporteros, y cuando se podía disponer de recursos, tomaba en cuenta las necesidades de Granma y   de otros órganos de prensa, para resolverlos por la misma vía. Los gases de plomo de los linotipos de los periódicos, perjudicaban a trabajadores que podían resultar intoxicados, razón por la cual ella se preocupaba de que no faltara la leche en las cafeterías, que pudiera aportar un efecto desintoxicante. Y, desde luego, se interesaba para que la posta médica prestara la mayor atención al que se afectara.

Sería interminable relatar todos los lazos que unieron a Celia con la prensa. Nunca la olvidaremos con su brújula fidelista, siempre en el rumbo correcto. Ella es parte de nuestra memoria colectiva, vive en el recuerdo y el corazón de los trabajadores de la prensa escrita, radial y televisiva, en la memoria de los jubilados de la UPEC.


Cuba demanda exclusión de lista de patrocinadores del terrorismo

08 de enero de 2010, 08:30Imagen activaLa Habana, 8 ene (PL) Cuba demandó hoy su exclusión de la lista de "Estados patrocinadores del terrorismo internacional", emitida por Estados Unidos, en una declaración del ministerio cubano de Relaciones Exteriores que publica hoy el periódico Granma.
Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores

La nota considera injusta, arbitraria y contradictoria esa decisión del gobierno norteamericano respecto a la conducta ejemplar de la nación caribeña en el enfrentamiento contra ese flagelo.

El ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) ratifica además su condena a todos los actos de terrorismo, en todas sus formas y manifestaciones.

Se trata de una respuesta a las medidas de control que comenzó a aplicar la Administración de Seguridad del Transporte de Estados Unidos, sobre viajeros de países designados por el Departamento de Estado como "patrocinadores del terrorismo internacional".

Entre ellos se incluyen a Cuba, Irán, Siria, Sudán, Afganistán, Argelia, Iraq, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudita, Somalia y Yemen.

El documento rechaza el mecanismo mediante el cual Washington se arroga el derecho a certificar la conducta de otras naciones y a emitir listas selectivas, mientras asume una posición de doble rasero al permitir que sigan en libertad los responsables de actos violentos contra Cuba.

En tanto, cinco antiterroristas de la isla, Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y René González, cumplen arbitrarias e injustas condenas en cárceles norteamericanas por alertar de acciones terroristas contra su país.

Cuba -apunta la nota- siempre ha tenido un desempeño ejemplar en la lucha contra el terrorismo, y ratifica que el territorio nacional nunca fue, ni será utilizado jamás para organizar o ejecutar actos violentos contra algún país país, incluido Estados Unidos.

Recuerda que la nación antillana es signataria de los 13 convenios internacionales existentes en materia de lucha contra el terrorismo y cumple estrictamente las obligaciones emanadas de las resoluciones 1267, 1373 y 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

"En este espíritu, Cuba ha cooperado, incluso activamente, con el gobierno de Estados Unidos", pues en tres ocasiones (noviembre y diciembre de 2001 y marzo de 2002), propuso un proyecto de Programa de cooperación bilateral para combatir el terrorismo, y en julio de 2009, "reiteró su disposición a cooperar en esta esfera".

Cuba entregó al FBI en 1997, 1998, 2005 y 2006 cuantiosas evidencias sobre las explosiones con bombas en varios centros turísticos cubanos, e incluso dio acceso a los autores de esos hechos, detenidos en Cuba, y a testigos.

La declaración del MINREX insta al gobierno de los Estados Unidos a que, "como expresión de compromiso con la lucha antiterrorista, actúe con firmeza y sin dobles raseros contra quienes desde el territorio norteamericano han perpetrado actos terroristas contra Cuba".