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Estrella Occidental

A un siglo de la explosión del Cuartel





Escrito por Lic. Yarian Corvea Collazo. (UNHIC) y Lic. Marilú Acosta Álvarez. (UNHIC)   
Martes, 18 de Mayo de 2010 14:47
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Cuartel de infantería antes de la explosión
El 18 de mayo de 1910 ocurrió un hecho de gran repercusión en la provincia de Pinar del Río: la explosión del Cuartel de Infantería. La capital provincial sobrepasaba los 10 634 habitantes, con unas 2104 casas, que albergaban aproximadamente a 2481 familias, esta población había sorteado las complejas situaciones políticas y había sufrido intensamente, los ciclones de octubre de 1909.

Cuando la ciudad era un pequeño poblado, sin categoría de villa, se edificó en 1841 el Cuartel de Infantería, en la cima de una loma desde la que se podía dominar fácilmente el villorrio. En la Guerra por la independencia el cuartel formó parte del sistema defensivo de la ciudad, existiendo allí mismo un heliógrafo que se utilizaba para las comunicaciones con la capital.

El edificio resultaba demasiado grande, el gobierno cubano hizo radicar en unas de sus partes, el cuartel de la Guardia Rural; en otras las Oficinas de Obras Públicas y una pequeña escuela, que funcionaron hasta 1906, en que fueron destinados sus locales a las tropas de enviadas -debido a la guerrita de agosto- para reforzar a las existentes en tiempos de normalidad.

Estas fueron remplazadas por las fuerzas del Ejercito de los Estados Unidos, durante la intervención, que al retirarse, dejaban el viejo edificio dividido en tres partes: una para la Guardia Rural, otra para Obras Públicas y la tercera (parte este) para las Oficinas y planta de la telegrafía inalámbrica.

El 18 de Mayo de 1910, fecha en la que se esperaba la aparición del cometa Halley y coincidentemente con el fenómeno insólito, ocurren días antes manifestaciones de protesta por parte de los Independientes de color, generando un estado de inquietud y alerta por las fuerzas del orden.

Fue entonces, que el ingeniero Don Insidro Soler, tomando medidas ordeno que se trasladara al cuartel, la dinamita existente en los depósitos de "Cerro" en Luís Lazo y la de otro cerca de San Diego de los Baños que estaba destinada a las construcciones de las carreteras que uniría a aquellos sitios con Pinar del Río.

El trasiego de la dinamita se efectuó en el mayor secreto, pero necesariamente la noticia tenia que trascender, motivando que al enterarse, el Coronel Leopoldo del Calvo Jefe de la Guardia Rural, protestara previsoramente y el Capitán Alfredo Ravena, dirigiera al Jefe de la Estación del Ferrocarril Don Benito Villaescusa, una comunicación, el 16 de mayo, pidiendo un vagón para conducir explosivos a La Habana; advirtiendo que la dinamita iría separada de los fulminantes.

La operación de traslado la dirigió el teniente Don Emilio Dihigo auxiliado por Don Joaquín Trincherías, guarda-almacén de Obras Públicas y otros subalternos suyos. Era tanta la inexperiencia del personal en el embasado de la dinamita, que esta al salirse de las cajas, cubriría de un polvo amarillento el patio de la estación, protestando por ello el jefe.

Lo ordenado por el Capitán Ravena, no se cumplió, ya que la dinamita, la pólvora y los fulminantes con sus mechas, iban todos en un solo carro negligentemente.

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Cuartel de infantería después de la explosión
El día fatal, los soldados como todos los días hacían sus postas y otros dormían la siesta tras el almuerzo cuartelero, mientras maniobraban con las pesadas cajas, manipuladas inexpertamente, en el patio, cuando pasadas las 3:30 de la tarde se escucho una explosión que estremecó violentamente las paredes, pisos, semejante a un terremoto, provocado por un fatal martillazo que hizo explotar una y otra vez el viejo cuartel, corrían las personas sin orientación; tropezando unos con otros, desesperados, con los ojos dilatados por el terror.

Los fragmentos de hierros y piedras volaban por el aire como pelotas; brazos, piernas y cuerpos humanos se quedaban enganchados en las ramas de los árboles y hasta el cadáver de un soldado penetro como un rayo por la ventana de unas de las casas contiguas al cuartel hiriendo a dos mujeres que se encontraban en la sala.

La explosión se sintió en un radio de varios kilómetros de la ciudad. La columna de humo gris pudo verse desde más de veinte kilómetros de distancia, las casas de la ciudad, aun las más lejanas sufrieron la conmoción y sacudidas; muchas paredes se rajaron de un extremo a otros y algunas casas se derrumbaron totalmente. Las labores de escombreo se prolongaron durante varios días. Las dos primeras noches siguientes a la explosión, se oían los quejidos de los heridos y moribundos que continuaban atrapados debajo de los escombros.

El entierro de las victimas, fue una larga y sentida caravana, marcada por el dolor y luto de cientos de familias pinareñas, acompañando a las viudas y huérfanos que dejo aquella hecatombe.

El humanismo de los pinareños y la solidaridad fue reconocida por el Sr. Alcalde Municipal, el 18 de junio de 1910, comunicándole a la Cámara, el noble comportamiento observado por el Dr. Sr. Varona Suárez, Secretario de Sanidad de La República y el Cuerpo de Enfermeras, que ofrecieron sus servicios a esta ciudad donde ocurrió la espantosa y siniestra explosión del Cuartel, por lo que se le otorgaron las medallas conmemorativas por tan noble, humanitaria labor.

El 26 de abril de 1911 se dio lectura a un Mensaje del Ejecutivo Municipal, solicitando de la Cámara, en su carácter de representante del pueblo, que hallándose próximo el día diez y ocho de mayo, triste aniversario de la espantosa Catástrofe de la explosión del Cuartel, entre cuyas ruinas sucumbieron numerosas victimas, hijos en sus inmensa mayoría, de esta ciudad que desde entonces viste de luto; adopte un acuerdo, que tienda a conmemorar con la solemnidad este lamentable y triste suceso.

Jamás olvidara el pueblo pinareño esta tragedia que costo la vida de aproximadamente de 77 personas y 145 heridos y mutilados.

En homenaje a las victimas, se levanto posteriormente un monumento por los trabajadores de Obras Públicas que perpetua el suceso y que actualmente esta enclavado en la escuela especial Carlos Marx.

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